martes, julio 04, 2006

Dependiente o co-dependiente, eso depende de…

Quizás porque cuando niña me tocó asumir ciertas responsabilidades. Quizás porque siento que sigo un plan que yo misma he trazado. Quizás porque no suelo llorar en las despedidas, aunque me entristezcan, me gusta pensar que soy independiente. Lo que es peor, me gusta pensar que son otros los que dependen de mi y que yo, sólida e iluminada como un faro, me presto para que de mi dependan. Pero haciendo uno de esos análisis que me llevan siempre a estas narraciones, me doy cuenta de que yo dependo tanto como dependen de mi.

Dependo de servicios como del Internet veloz. Léase bien, para mi no es suficiente que funcione, sino que además tiene que funcionar rápidamente: si el email tarda tres segundos en enviarse; si un attachment no baja inmediatamentel; si no se encuentra una página de Internet; me arropa un sentimiento de decepción, abandono y soledad (una sensación que llamaremos DAS), que sólo se cura con otra de mis dependencias, como el chocolate. Esa sustancia de los Maya es capaz de hacerme recuperar de las peores de mis depresiones. Para mi, ingerir chocolates es ingerir “uppers”, marijuana, Brugal, X, o lo que sea que usan otras personas para relajarse (“to take the edge off”) y para pensar, aunque sea sólo por los breves minutos que la sustancia está en tu organismo, que todo está bien, que no hay nada irremediable y que tu estás en control del universo.

Dependo de mi capacidad de hacer las cosas bien y a tiempo. Soy mi cliente más exigente, y como padezco de torpeza, mi peor crítica. Si no puedo cumplir con lo requerido mejor de lo requerido y en menos tiempo de lo requerido, vuelve el DAS a afectarme y a arrastrarme a otras de mis dependencias, como la televisión. No se si maldecir o bendecir al que inventó la bendita televisión, pero la verdad que no puedo dormir sin mi dosis diaria de ella; sin mis Friends archi-repetidos, sin mis chismes en E!, sin mis noticias de último minuto, sin mis películas alquiladas (porque también dependo del DVD) y sin mis series de adolescentes que tienen alto contenido adictivo.

Así también dependo de mi carro (Dios me guarde de taxis y carros públicos); de mi celular (porque encontrar un teléfono público es imposible); de mi inversor (¡cero apagones!, aunque no siempre pueda prender el aire); de mi música (otra ruta de escape y antídoto del DAS): de mi trabajo (fuente de ingreso); de mi diario y mi blog (vías de desahogo); de mis libros (para no sentir que la tv es lo único que me come la cabeza); y de mis jeans (porque no tener un par limpios es casi tan malo como no poder tomar café-otras de mis dependencias-por las mañanas). Por lo tanto soy muy pero muy dependiente.

Estas dependencias, lo reconozco, son estúpidas. De seguro pudiese vivir sin alguna de ellas -aunque con sólo pensarlo me antoje de un Milky Way-pero la dependencia a esas personas centrales de mi vida, sin ésas si que no podría vivir.

No voy a convertir esto en una carta de amor a mi madre (a quien he llamado mi red de salvación y mi soporte), a Anabelle (que es a la vez juez y parte de todas mis iniciativas y un motor de impulso); a Mariel (cómplice principal de mis malechuras); a Gisselle (una fuente inagotable de cariño y mi memoria externa); ni a Martha (madre y modelo a seguir); ni a Cherny (fuente de risas y confidente), ni a las pocas pero tan importantes amistades que llevo años cultivando (Rosa, Wendy, Gingi, Jose, Fausto, Christian, Yaya, Yani…), ni a los ahijados (Nico, RJ, CC) que quiero como si hubiese parido, ni a los compañeros de trabajo, ni a los lectores de antes y de ahora… pero sí voy a admitir que dependo de cada uno de ellos, tal vez más de lo que ellos dependen de mi.

Y para concluir, les preguntaré a ustedes ¿de qué dependen? Visitaré sus propios blogs en busca de las respuestas.

8 comentarios:

Pabletowh dijo...

Me siento tentado a tomar esto como tarea. Y antes de desarrollarlo, dire que soy dependiente de la tv (si mis E!, Mis Series, MY MTV). Ahora una dependencia nueva, lentamente como chocolate al organismo con o sin los efectos de DAS, este blog me tiene "wanting always for more".

Y mija... no hay nada mejor que depender y que dependan de ti, claro eso viene de la voz de un co-super mega depende/diente. ;)

Anabelle dijo...

ay coño Maria!!!! me pusiste a llorar!!! Me has puesto tarea.

María la pez dijo...

Pableetowh los blogs de mis amigos y visitantes tambien es parte de mis dependencias... Por aqui nos seguiremos encontrando. Y "Thanks for choosing us", je je je.

NeuviemeMistere dijo...

eeehhhmmm... a ver... Creo q de lo unico que dependo es de mi estado de animo:P (todo depende de mi estado de animo..)
espero q esto no sea tarea para mi, pq el cuento es largo y mis demas "semi-dependencias", bueno eso: dejaron d ser dependencias totales...
... Aunque le hago dependencia a la coca-cola por la mañana de vez en cuando... pero no se si eso califica como dependencia si es d vez en cuando entonces??? Ah! y a la musica.. de eso soy dpendiente: hasta mi estado d animo es dependiente de la musica - por lo demas: TODO depende de mi estado d animo:)

lagitti dijo...

¿dependencias?.... hummmmmm, wait and see

Mariel dijo...

yo solo soy complice de tus malechuras? de mis ojos ni una lagrima salieron, pero entiendo a anabelle ella es tu motor de impulso. Que si toy celosa? po si!

Rosalina dijo...

Ya tengo tarea para hoy. ¿De qué dependo? Hmmm...

Carolin dijo...

Bueno, si de dependencias se trata en mi caso la no.1 es la música. Es increible como no puedo hacer nada sin ella, es mi fortaleza y la que me motiva al desempeño de mis actividades hogareñas, de trabajo y de estudio. Sin lugar a dudas estoy marcada por la música, tanto es así que debo dormir con mi radito encendido justo a la altura de mi cabecera.¡La musica es maravillosa! thanks heavens!

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