lunes, marzo 24, 2008

En defensa de la fantasía


Quizás porque a menudo me parecen mejores las cosas que podría tener que las que tengo –las cosas que podría vivir, que las que vivo—yo soy dada a fantasear.

Fantaseo a cada rato. Cuando lavo los platos, tengo unas conversaciones imaginarias en las que le respondo a alguien algún insulto que nunca he recibido; o le explico la formula del éxito que aún no he alcanzado; o le digo mentiras sobre los lugares en que no he vivido y las experiencias que no he tenido.

Fantaseo casi a diario. Cuando lleno una solicitud de trabajo (o de admisión a una universidad) me dejo llevar por los sueños despierta pensar en lo que haré una vez se haya logrado conseguir el trabajo (o ir a esa universidad). No bien he empezado una dieta, me pongo a pensar en los vestidos que usaré una vez haya salido de esta panza. Sin comprar boletos de lotería me pongo a pensar en lo que haré con el dinero que me ganaré. Y a pesar de que mis decisiones profesionales probablemente no me lleven a esas metas, sigo fantaseando con ser mesera de Hard Rock Café; bartender de algún bar en Cabarete; repartidora de correo en algún pueblito americano;profesora de primaria en algún campito dominicano; golie en un equipo femenino de Hokey; concursante en una de esas competencias televisadas de baile; novelista; cuentista; libretista de películas de Hollywood y telenovelas venezolanas; cantautora (a lo Pedro Guerra mezclado con Alanis y adornado con un poco de Paul McCartney), y – mi más adorada de las fantasías— escritora de reportajes y libros sobre rock independiente (ambos de los cuales aparecerían en las páginas de Rolling Stones Magazine).

Mis fantasías son tan entretenidas, y me hacen sentir tan bien, que a veces pienso que me dejo pasar demasiado tiempo en ese mundo de “lo que podría ser, si sólo…” y me olvido de lo que debo hacer para seguir por el camino que ya he elegido. Cuando el tiempo dedicado a las fantasías afecta el tiempo que debo invertir en la realidad me castigo recordándome a mi misma que ya soy una adulta y que las adultas no pueden dedicar tanto tiempo al soñar despierta si quieren tener una mejor vida en el futuro.

Pero frecuentemente es ese “en el futuro” lo que hace que me vaya por la tangente en fantasías sobre “lo que podría ser, si sólo…” y hace que no sólo sea deseable, sino necesario, alimentar las fantasías que me dan tanta felicidad, aunque esta felicidad dure menos que una concursante “gorda” en America’s Next Top Model. Por eso es que me defiendo contra mi propia acusación de inmadurez por mi tendencia a fantasear y me digo: ¿Qué tiene de malo pasarse horas pensando en aquella grabación de mi primer disco, en el lanzamiento de mi primera novela, en mi foto en el periódico con el cheque de la lotería? ¿Y qué que si leo una entrevista a Robbie Williams sienta que hay partes de sus respuestas destinadas sólo a mí? ¿A quién hace daño que me identifique con algún personaje de las series americanas? ¿Qué pasa si desperdicio mi tiempo buscando en Internet la casita que voy a comprar en las afueras de Londres, o planeando conversaciones con J.K. Rolling sobre nuestras obras? Al fin y al cabo, hago lo que hay que hacer. No he dejado la realidad por completo, aunque de vez en cuando me vaya de vacaciones a mi mundo de fantasías.

Al final, creo que se trata de aquel impulso de vivir mejorándome, o editándome, para ser más esa persona que creo que debo ser. Así que para no juzgarme demasiado severamente y no pelear mucho conmigo misma, a veces me repito un “déjate ser, María… coño, muchacha, déjate ser”, buscando reconciliarme con la que soy y creo que seré.

Yo ya te he contando muchas de las mías, así que comparte tú: ¿Cuáles son algunas de tus fantasías?

6 comentarios:

lagitti dijo...

Siempre quise ser corista de Miguel Bosé o Franco de Vita, guía en un museo italiano, cantante de ópera, o de un coro gigantesco... ¿se nota que mi fantasía era cantar?

Mariel dijo...

Todo el mundo que me conoce, sabe cual es mi fantasia: mr and mrs matthews viven felizmente en New Orleans tienen sepetesientos chamaquitos y la sra. matthews duerme todas las noches viendo cómo su marido toca la guitarra mientras le compone otra canción.

...Por cierto quien te hizo ese banner tan chulo!!!!!

María la pez dijo...

Oh! el banner? Eso fui yo inventando... Mentira! Fue Mariel, fue ella!

Anónimo dijo...

Mortal el banner... el post mejor!!! Te he contado parte de mi fantasia de ser bartender (en otro post hace un año mas o menos) jajajja, de una forma u otra la estoy viviendo! Pero de que vivo en mi propio mundo, donde todos me entiende sin hablar... donde todo el mundo es como YO quiero que sea, ahi vivo. Todos necesitamos de la fantasia para sobrevivir, creo, el que no tiene debe ser infeliz.
Un besito.Claudia M

NeuviemeMistere dijo...

Oh mis fantasias: Yo por ejemplo vivo en ese super apartamento propio con el mega-balcón, en el 9no piso con vista al mar (o a alguna parte mas chula de la ciudad, a sigun) y viajo muchisimo por todas partes del mundo, cada vez que se me antoja; porque ya no trabajo, al menos no por necesidad - veras, por fin me decidi a comprar el boleto de la loto a tiempo Y gane!. Fui bartender y mesera de Friday's en Nueva York por una temporada .Y, cuando trabajo, me pagan por bailar!

Aahhhh.. y no te cuento de que estoy mas buena que el pan con mantequilla (ya voy al salon por gusto, para que me admiren, no para que me arreglen). Y ademas vivo felizmente aficiada con mi version personal de Brad Pitt, y el vive felizmente aficiado de mi y conmigo (le dio esa botada a Angelina cuando me vio!).

jajajajajajaja, si no fuera por estos posts y las tarjetas de credito... yo no fuera yo.
Dejate ser María!

Anabelle dijo...

humm-humm...En Santo Domingo, propietaria de un espacio amplio y abierto, con mucho verde, decoración minimalista, donde se de atención a mujeres victimas de violencia a través de terapias artisticas. El lugar sería entonces además, libreria, galeria de arte, teatro, café y spa. En mi tiempo libre sería asesora de ONGs y organizaciones estatales sobre temas de desarrollo comunitario. Con un compañero de vida documentarista, que viva viajando. Una casa en la playa, un apartamento en la ciudad, excelente salud, mucho dinero, siempre en contacto cercano con las taveritas y los panas de ahora más unos cuantos más...

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