lunes, junio 08, 2009

Bienvenid@s a la tentación


Quizás porque desde niña tuve acceso a joyas de la literatura, gracias a la colección y al gusto de mis padres, yo a veces puedo ser algo “esnobista” cuando se refiere a los libros. No me malinterpreten, yo leo de todo, pero me dejo disfrutar muy poco... Sólo los que evalúo ‘literatos genuinos’ ganan mi admiración.

Sin embargo, también desde niña, he sido dada a leer esas historias seriales en que personajes genéricos (The Babysitters Club, Sweet Valley High y alguna que otra novelita Jazmin y sus similares) que se adaptan a cualquiera situación, casi siempre romántica, maximizando así los ingresos de sus escritores. Al ir madurando y teniendo menos tiempo para leer por placer, mi consumo de este tipo de libros se ha reducido, pero –lamento admitir—no mi gusto por los mismos. Les cuento…

El viernes, triste porque no tenía compañía para ir al cine, me decidí premiar con un paseo por Target y la compra de a) una película mala, b) una novelita barata, o c) ambas cosas. No hubo película que me interesara, así que compré una novelita titulada Welcome to Temptation” (Bienvenido a Tentación) basándome en que estaba en descuento (¡3 dolaritos!), el título me parecía completamente basura, en el buen sentido de la palabra; y tenía una manzana en la portada—para los que no lo saben, la manzana (como forma, sino como fruta) me encanta. Y, hay que aclarar, el romance no es mi género favorito, de hecho maldigo el día en que nació Nicholas Sparks (o.k., exagero, pero no me gustan sus libros); pero necesitaba el equivalente a un brownie de colmado: algo delicioso, aunque fuera de mala calidad. Menos de 24 horas y unas 400 páginas después, estaba riéndome sola con lo fabuloso que me pareció el libro. La escritora no es mala –ni es buena—la historia no tiene nada de original, los personajes tienen menos profundidad que el charco que llena un hoyo en cualquier calle de Santo Domingo luego de que hayan caído dos onzas de agua; pero el tiempo que pasé en Tentación, que resultó ser el nombre del pueblo, fue fabuloso. Aquí mis motivos:

-A menos de 15 páginas en el libro, conocemos a la heroína y su héroe.

-En las próximas 20-30 páginas ellos se resisten, aunque secretamente se gustan.

-Por aproximadamente unas 300 páginas, la pareja se la pasa diciéndose (y haciéndose) cosas bonitas.

-¡Hay un asesinato! (pero claro, ni el héroe, ni la heroína están involucrados).

-Hay una pelea en la que se insultan, pero esta dura sólo cinco o 10 páginas, y la ofensa de ninguno de los dos es tan grande como para ser imperdonable.

- Y termina con un compromiso de matrimonio, y todos los problemas resueltos.

Por lo tanto, cuando termine el libro, sólo me pude sonreír y recordar porque yo me permito leer esta basurita: porque es simple, porque me hace reír, porque no me estresa y porque me deja trasladarme a un lugar donde no hay ningún problema que no se pueda resolver como una disculpa, un beso, y un anillo de compromiso.

Pero ojo, no se lea este post como un endorso a las novelitas románticas, porque éstas tienen su efecto secundario. Y no es que una se lo cree y piensa que su principe está en camino –mi mamá no parió a una mujer tan estúpida—sino que una se queda con deseos de más de ese delicioso sentimiento de adormecimiento cerebral que causan estas novelitas y puede pasar meses leyendo sólo esas tonterías antes de volver al hábito de leer cosas de más calidad.

No se preocupen, que en mi caso no creo que el vicio durará mucho. No porque no quiera seguir leyéndolas, sino porque las novelitas malas, como todo lo bueno, eventualmente se acaban. Ayer regresé a Target a buscar otra novelita de la misma autora, y sólo tenían otras dos… Así que las compré y anoche no me dormí hasta terminar la primera (una aún peor, titulada “Bet Me”), por lo que a este paso, mañana habré terminado de leer mi pequeña nueva colección de novelitas, y –si siento que ya me he hecho suficiente daño—volveré a lo que estaba leyendo antes: el fabuloso “American Gods” por Neil Gaiman, quien sí es un ‘literato genuino’, aunque de otro género algo controversial para mis amig@s lectores “esnobistas”: literatura fantástica, o fantasía.

5 comentarios:

Anabelle dijo...

ja ja tengo mucho tiempo que no me pongo en esas, pero sí ayudan bastante, son así, como los programas muy malos de tv...te duermen el cerebro y te relajas.

Cherny dijo...

Bueno, yo tengo un punto: si personas como Corin Tellado o Delia Fiallo no hubieran existido, quizá la idea del amor con ofensas perdonables, protagonistas genuinamente buenos y anillo de por medio no existiera. Y pienso que creernos el cuento de estas artesanas de los sentimientos predecibles tiene su lado bueno.

Rosalina dijo...

Eso es lo que me pasa con las comedias romanticas (las malas). Sencillamente a veces las necesito. Y ni hablar de los reality shows que de tan malos y de tan poco que hay que pensar me hipnotizan.

Leandra Josefina dijo...

Me encantó la comparación con el brownie de colmado!!
Ultimamente estoy en una sequía literaria que mi cerebro agradecería hasta una novelita Deseo!

Mariel dijo...

Esto me acuerda a la doña acostada con la cuatro goma pa' arriba en su cama, fajá con su novelita. Todo lo malo tiene una onza de bueno maraya y aveces es nimachulo soltarlo todo y ponerse mala con los machos semidesnudos de las novelas de las 12, sin buscarle sentido alguno, más que comida visual para el alma.

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