miércoles, abril 26, 2006

La vida en olla

Quizás porque en mi familia el dinero siempre ocupó un segundo plano, no le tengo el respeto que amerita. Mi filosofía es simple (y no es mía, propiamente, la oí de alguien alguna vez): está hecho y sólo hay que buscarlo. Siendo eso así, ¿por qué iba a preocuparme gastarlo?

¡Y que fácil me es gastarlo!

Me encanta comprar regalos. Cualquier excusa es buena: graduación, cumpleaños, viajes, ascensos, tristezas, despedidas, rupturas, matrimonios, disculpas, miércoles...

Cuando voy al supermercado, como vivo sola, compro lo que se me antoja que por casualidad de la vida suele ser importado o alcohólico (ambas cosas implican impuestos, que implican mayores precios, que implican cuentas más grandes en la caja). Así mismo, no me detengo de ir al cine a ver cualquier cosa que estén dando, ni de comprar DVDs por Internet.

Y si he recién cobrado, trato de brindar un trago a un helado a mis amistades. (Muy espléndida, lo sé, pero igual de espléndidos son mis seres queridos conmigo).

Esto sin mencionar las depresiones que me suelen dar, curables sólo por aretes, zapatos o carteras nuevas. Tras la cura, la resaca de saber que una vez más me estoy dejando los pies desarropados, porque la sábana no alcanza.

Hay muchos días en que el dinero no es problema. Todo (salvo un BMW o un apartamento en Piantini) parece asequible; la vida, en esos días es buena. Pero entonces llegan momentos como estos, en los cuales me doy cuenta de que el dinero sí hay que respetarlo, porque si no se resiente y se ausenta, casi inexplicablemente de tu cartera. (¿No será que insisto en dejarla en el piso?)

La más reciente crisis se desató hace poco. El lunes pasado salí del trabajo y fui a pagar mi tarjeta de crédito a Bella Vista Mall. Antes de hacerlo, decidí sentarme a comer un helado, con mi libreta y lapicero a mano, para recalcular y redistribuir mi quincena. No les puedo explicar la depresión que me dio –y de seguro no hace falta que lo haga, dado a que ustedes sufrirán su propia versión de la misma—cuando me di cuenta que estaba viviendo a la raya. Los tres pesos que gano, los tengo asignados a algo.

A aquellas de ustedes que tienen hijos, y a aquellos de ustedes que están pagando el préstamo de su apartamento los puedo oír diciendo “y eso que tu no tienes obligaciones”. Y está bien, tienen su razón, ustedes pueden que estén más “jodidos” (pardon my french) que yo, pero que se sepa, que no por eso yo estoy menos jodida.

Claro, no vivo mal, lo que sí vivo es en olla.

Y no soy la única. Alrededor de mi tengo a muchas personas que ganan más o menos que yo y que tienen problemas similares. Tengo gente cercana que ha cambiado su celular en más de una ocasión para optar por planes más baratos. Gente que se comunica con sus amistadas en el extranjero sólo vía Internet para ahorrarse los costos de las llamadas. Gente que almuerzan donde su madre todos los sábados; que ignoran la moda; que “bajan”cds; que no van al cine; que toman sólo bebidas locales; que planean sus vacaciones alrededor de los tijeretazos; que organizan sanes; que cogen los jeans fiaos; que vende productos Avon; que dan clases; que te beepean al celular; que siempre andan en “bola”; que usan Internet prepagado… en fin, que tratan de extender el sueldito de que tanto dependemos. Y esa gente, toda, dice que no le alcanza el dinero.

La vida en olla, parece ser, es muy propio de mis con-ciudadanos, o de mis contemporáneos, y aunque “mal de muchos, consuelo de tontos” (o mal de muchos, epidemia, como leí en algún site), no puedo evitar sentirme un poco aliviada de que no todo es mi culpa. Tengo que organizar mis finanzas, lo entiendo, pero perdóneme si uno de estos días me tiro de cabeza en cualquier tienda a comprar aretes, zapatos y regalos y a soñar con que el dinero está hecho y sólo hay que buscarlo.

7 comentarios:

Rosalina dijo...

A ver... Soy adicta a la libretica de calculos porque me da estructura y un sentido de control; darme cuenta de que vivo a la raya me alivia porque ultimamente significa que estoy pagando mis deudas... Vivir en la olla me hace enfocarme mas en el presente y hasta disfrutar del gimnasio... Ahorrar me da un sentido de dirección... Digamos que desde que vivo consciente y publicamente EN OLLA me siento presa en una carcel de limitaciones impuestas y "centrada" por la falta casi total de opciones a la que me obligo. Extranamente eso me da un timido y masoquista sentimiento de felicidad.

Wendy Soto dijo...

Yo solo quiero agregar que no es una olla de habichuelas a la que se refiere la comadre, es a una olla de esas que se usan en las fondas para hacer cocido. Yo soy financista, gano un sueldaso (para los estandares dominicanos) el banco me paga mil cosas a parte de mi sueldo y soy una persona sumamente arreglá. NO compro en internet (a pesar de lo mucho que me gustaría), NO voy al cine tan amenudo como mi comadre, NO malgasto el dinero porque lo cuido con mucha cautela. NUNCA gasto más de lo necesario en comidas, lujos, etc. Planeo MUY bien mis gastos, viajes, gustos, etc.

Y cada dos o tres meses tengo que cambiar mi olla por una más grande. Ahora mismo tengo una que fue importada especialmente desde la isla de la miseria y es del tamaño de mi habitación.

So, mi querida comadre, una gran parte de la olla que vivimos está influenciada fuertemente porque vivimos en un país donde se cobra en pesos y se gasta en dólares. Además la mayoría de nosotros no contamos con un sueldo extra de papi o mami para "make ends meet".

Yo misma estoy contemplando que demonios voy a hacer al respecto. Mientras tanto, pago con mucho gusto mi gimnasio, sesiones de terapia, libros, comida, cremas y perfumes. Si voy a estar jodida, al menos voy a oler bien!
Wendy

lagitti dijo...

Estimada María. permíteme decirte que estás equivocada: sí es tu culpa. Me explico. Lo que no es culpa tuya son los f... impuestos ni el galón a $150.00... eso no. Pero sí lo es esa actitud de "chulería" con el señor dinero, poderoso don dinero, y te lo puedo decir así, "frecamente" (por eso es que me preguntan a cada rato "¿y con quién es que tuu cuenta pa ser tan freca?") porque YO SOY IGUAL. Para mí , son papelitos y aprendí muy joven que el dinero se gasta mientras haya, mientras queden dos pesos yo sigo gastando. Regalos, salidas, compras, pagar, pagar. Para mí es un placer cualquier cosa nueva que obtenga, así sea un bolígrafo (y tengo mi propia obsesión con estos, un día escribiré sobre ello), por eso es que te entiendo. Pero también te digo que esa no es la forma, ni es la actitud; he visto demasiados ejemplos de cómo ser organizada sí te permite esos lujitos y antojitos, y hasta esos jeans que ponen a uno loco.... ve a ver.... vamos a ponernos en esa: MEND OUR WAYS.

María la pez dijo...

La Gitti tiene razon, un 98% de los gastos los puedo controlar, pero que fuerte es vivir con ese control perpetuo. Me pregunto qué sería mejor: vivir en olla o vivir medida siempre. Creo que debe haber un punto intermedio. A por el!

Anabelle dijo...

Yo soy un desastre financiero andando, en olla es mi estado natural, he intentado 350,000 veces llevar la libretita esa a la que se refiere Rosa, pero NO PUEDO, mi relación con el dinero es como dice Gitti, de papelito, pa mi, son papelitos con los cuales se adquieren cosas... no sé cuánto gano, no sé cuánto pago de luz, no sé cuánto pago de apartamento, lo que sé es milagrosamente (y creo que es cuestión de actitud) tengo buen credito, pago to casi siempre a tiempo, y me compro to lo que quiero y me doy to los conciertos de sting que quiero, cómo lo hago? ni idea, me parece que no dandole mente...de vez en cuando me gustaría organizarme porque quiero dizque aprender a ahorrar para lograr ciertas cositas que tengo en mente, pero una de las cosas más dificiles para mi es la estructura sea cual sea, aunque mis amigas no lo crean.
María yo creo que lo que pasó en casa es que nunca se le dio mente al valor de dinero para mal o para bien.

Anabelle dijo...

Yo soy un desastre financiero andando, en olla es mi estado natural, he intentado 350,000 veces llevar la libretita esa a la que se refiere Rosa, pero NO PUEDO, mi relación con el dinero es como dice Gitti, de papelito, pa mi, son papelitos con los cuales se adquieren cosas... no sé cuánto gano, no sé cuánto pago de luz, no sé cuánto pago de apartamento, lo que sé es milagrosamente (y creo que es cuestión de actitud) tengo buen credito, pago to casi siempre a tiempo, y me compro to lo que quiero y me doy to los conciertos de sting que quiero, cómo lo hago? ni idea, me parece que no dandole mente...de vez en cuando me gustaría organizarme porque quiero dizque aprender a ahorrar para lograr ciertas cositas que tengo en mente, pero una de las cosas más dificiles para mi es la estructura sea cual sea, aunque mis amigas no lo crean.
María yo creo que lo que pasó en casa es que nunca se le dio mente al valor de dinero para mal o para bien.

Pabletowh dijo...

Cuando la quincena se acerca saco conclusiones utopicas de lo que quiero/debo /puedo hacer con mi sueldo, una planificación meticulosa, tanto así que creo que en vez de publicista soy economista. Pero la vida rueda, los compromisos siguen y me da la gana de comerme una helado que no estaba en presupuesto, en ir a una fiesta que salio a ultimo momento, a comerme una chalupa que no era la comida del mediodia.

Y antes me sentía culpable, pero ya no.. tanto trabajar es para algo. Así que manten un pequeño plan de contingencia, ten uno que otro centavo ahorrado y manten las compras porque la "olla" nos persigue hasta que la muerte nos separe.

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