viernes, diciembre 08, 2006

Zapatos de niña


Quizás porque me han dicho muchas veces que tengo un alma vieja, yo recuerdo que me sentía adulta mucho antes de serlo. Me acuerdo bien de mi disposición de participar en las conversaciones de los adultos (muy a pesar de haber sido advertida en muchas ocasiones de que “los muchachos hablan cuando las gallinas mean”) y de que consideraba el mejor piropo el calificativo combo “madura-inteligente” con el cual se referían a mí a la vez que comentaban sobre la belleza de mi hermana Mariel.

A mi me encantaba ser una vieja de 7 años y, hasta muy entrada mis veintitantos me enorgullecía, sin modestia, que me consideraran madura.

Pero al igual que la mancha de chocolate en la camisa te chivatea cuando rompes la dieta, tengo muchas cosas que evidencian mi necesidad de permanecer esa niña de 7 años. Entre ellas están mis zapatos tipo bailarina (de los cuales tengo al menos cinco pares), mis moñitos, mis colitas, mis ganchitos, y mi afición por los musicales de The Disney Channel. Y es que no es lo mismo, señores, ser una niña o una adolescente madura, que ser una mujer madura; y para esto último yo no estoy preparada.

John Mayer, uno de mis favoritos quien ahora comparto (a regañadientes, porque a mi no se me hace fácil compartir favoritos) con mi hermana Anabelle, dice en la canción Stop This Train, que tiene miedo de ser mayor, porque sólo sabe ser joven, y en esa frase creo que me describe a mi también.

Por eso, en cada ocasión que se presente vuelvo a disfrazarme de carajita con mis zapatos dibujados con flores, mi pelo despeinado, mi pantalón ancho y estrujado, y mi cara limpia de maquillaje. Y por eso, muy a pesar de que mi escritorio lleno de papeles denota la necesidad de que actúe como una profesional; de que la fecha de pago de mi tarjeta de crédito me recuerde que tengo obligaciones financieras; y de que la flechita del tanque de gasolina de mi carro se meta debajo de la E, y me obligue a reafimar mi independencia motora, me distraigo haciendo chistes pesados, escuchando música moderna y surfeando la red para agarrarme mientras pueda a la juventud.

Yo también soy de las que creo que la juventud es un estado mental. Lo digo para que si uno de ustedes se estaba preparando para venderme la idea, sepan que yo la compré hace tiempo para hacerme sentir mejor sobre mis persistentemente ascendientes años… Pero eso no cambia el hecho de que sin importar cuan infantil uno logre comportarse, cuando se llega a ser adulto se es adulto y no hay marcha atrás.

Por eso, le hago una urra alos zapatos de niña disponibles en sizes de mujer; a todos los adultos que se atreven a sentarse en Friday’s a que una payasa les pinte la cara; a los que visten orejitas de Shrek y camisetas de Superman; los que ven Candy por You Tube; a los que juegan al topao con los sobrinos; a los que asustan a la tía con una cucaracha de goma; a los que tienen al menos un programa favorito en Nickelodeon; y los que se esfuerzan por no dejar morir a la niña que tenemos dentro.

10 comentarios:

Pabletowh dijo...

Ayy bella Pez, sigue con las orejitas de Shrek, que la verdad la Juventud es un estado mental, el caso mas vivo son nuestras quinceañeras madres! Esos zapatos te quedan demasiado Cute, acompañado de tus ganchitos, tus cintas en el pelo que solo hacen que tu adultez sea de lo mas superduperhipermegaextraarchi fantastica!

Claudia dijo...

admitiendo... no la dejo para que me añoñen... me encanta!

Desiree dijo...

qué cool, me encantó el post!

Mariel dijo...

A mi me preguntan a cada rato que cuándo es que pienso madurar? y la sincera verdad es que espero que nunca, mi inmadurez hace que mi vida sea poquito más alegre.

En cuanto a tus preciosos zapatos (que yo tampoco me apeo ooops!) tus ganchitos, tus cuadernitos con dibujos animados (y tu aficción a los mismos dibujos animados) eso sólo te hace a ti, de ser posible, hasta un poquito más adorable!

Mariel dijo...

A mi me preguntan a cada rato que cuándo es que pienso madurar? y la sincera verdad es que espero que nunca, mi inmadurez hace que mi vida sea poquito más alegre.

En cuanto a tus preciosos zapatos (que yo tampoco me apeo ooops!) tus ganchitos, tus cuadernitos con dibujos animados (y tu aficción a los mismos dibujos animados) eso sólo te hace a ti, de ser posible, hasta un poquito más adorable!

Anabelle dijo...

Ayyy John que dice cosas en esa canción. Excelente post! se te olvidó que te encanta compartir y jugar con tus ahijados...sos una bebe Maria!

lagitti dijo...

ay yo he visto esos zapatos! lero lero

lagitti dijo...

Ahora sí, casi-en-serio.
enhorabuena maría; estás clara en que las almas no se arrugan. no te conozco bien en esa faceta pero sé lo que es . mimiguislashcomadre sigue siendo la misma niña de 5 que se jartaba un bizcocho ella solita y es la persona más consciente de su felicidad que conozco. Yo? soy vieja dende chiquita , pero no amargada ya, gracias a Papa Dios y a to' los locos, altos y bajitos que tengo alrededor. aún sin jugar al topao' (que horror), ni ponerme zapatos de niña (qué dolor de espalda), ni resistir los musicales de Disney. Para mí, la infancia sigue estando en mi cara cuando me pinto cual si fuera un lienzo, en cambiarme el color de pelo a cada rato, en descombinarme la ropa a lo loco, y así....................

Oye, tu escritorio ta como reguereteao'.......

Milonga dijo...

pues urra!……yo he vivido toda mi vida en una edad del pavo q no acaba, me encantan los zapatos de niña, me acabo de comprar unas ballerinas con un lacito delante y todo lo q se mueva q parezca muñequito me encanta.

Estoy de acuerdo con Mariel: "mi inmadurez hace que mi vida sea poquito más alegre"

Rabeikita dijo...

1. Defiendo el escritorio desordenado de María. Me explico: algunas enfermas terminales de anorexia han justificado su mal como una necesidad de controlar una vida demasiado caótica. El tener un escritorio desordenado puede, a la inversa, ser una manera de fuñir un poco una vida que amenaza con ser demasiado ordenada. En este caso particular, el tener un escritorio reguereteao podría ser un recordatorio de que se está jugando a "ser grande".
2. Yo dibujo muñequitos en papeles importantes/de trabajo. Eso me mantiene cuerda.

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