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martes, mayo 01, 2007

Nuevas multas para conductores suicidas



Quizás porque mi madre es capaz de decirte las 151 formas en que lo que sea que haces –o piensas en hacer— puede resultar en un trágico accidente, yo me considero una conductora defensiva. La forma en que manejo es buscando “el color del carro que me va a chocar”, por citarme a mi misma, lo que hace que yo sea al mismo tiempo una conductora fácilmente irritable.

¿Y cómo no serlo? La verdad que la forma en que se maneja aquí pone a cualquiera histérica. Es que la gente que maneja en este país suele estar dispuesta a matar o morir. No sé que nos hace, en palabras de Sabina, “conductores suicidas”, pero creo tener una teoría de porqué permanecemos siéndolo, y esta es simplemente: porque nos dejan.

Yo soy de las que creo que la sanción es uno de los principales desestímulos. Yo creo que si uno no mata a un vecino que se despierta los sábados a las 8:00 a.m. para revivir los mejores momentos de Ana Gabriel a todo volumen, es por el temor a la ley, al karma, al juicio final, o al sentimiento de culpa que sigue tras un asesinato. Pero como parece que nada de esto nos detiene de tratar de matarnos los unos a los otros mientras conducimos, me atrevo a adivinar que el problema aquí es que cualquier imprudencia en que nos agarren se paga con 100 pesos de soborno al Amet que te detiene (si es que te detienes). La pena es tan pobre que no nos importa pagarla.

Por lo tanto, y porque uno de mis pasatiempos preferidos es imaginarme que yo soy la que mando, propongo imponer las siguientes sanciones a las faltas que todos parecen cometer día a día:

☺ Por tocar bocina para que el de adelante se pase en rojo, o no deje a otro conductor entrar: un pescozón y 1,000 pesos de multa.
☺ Por acelerar para impedir que otro carro que ha puesto la señal direccional cambie de carril: 5,000 pesos de multa, un batazo sobre el bonete, y un radio de carro que sólo toca a Laura Pausini, Ricardo Arjona y John Secada .
☺ Por parquearse sobre la línea amarilla, o sobre las aceras: 10,000 pesos de multa y dos gomas pinchadas.
☺ Por romper fila y crear un carril extra obstaculizando de esa forma el paso de la gente a la cual le correspondía dicho carril: 35,000 pesos de multa y una hora de “tiempo fuera” en la que ni el conductor ni el carro pueden moverse.
☺ Por pasarse en mamei (es decir amarillo casi rojo) o rojo: 2 días de cárcel, 100,000 pesos de multa y la cancelación de la licencia por tres meses.

Sanciones similares pueden aplicarse para las guaguas y motoristas en los elevados; las personas que se parquean sobre las líneas blancas de los peatones; las que deciden que las calles son de dos vías cuando son se una; las que irrespetan los semáforos porque “no viene nadie”; y las que andan con musicones que retumban los oídos (y hacen vibrar los vidrios de los carros) de otros conductores. Yo creo que cuando las multas duelan y las sanciones humillen (como batazos y pescozones y “tiempos fuera”) la forma de conducir de esta ciudad mejorará.


La caricatura es de slate.com

martes, marzo 06, 2007

"Frankly, my dear, I don't give a damn."

Quizás porque soy adicta al telecable, hay algunas frases en inglés que tienen especial resonancia para mí, y he caído en cuenta de que en muchas ocasiones hay formas más divertidas de decir las cosas cuando se dicen en el lenguaje de los americanos. “No me importa” por ejemplo, se puede decir de muchas formas mucho más entretenidas en English que en Spanish.

Por ejemplo, en vez de decir “no me importa” ellos a veces dicen “no me puede importar menos” (I couldn’t care less), lo que le da mucho más fuerza y significado a la frase. Es desinterés en su máxima potencia.

En vez de decir “me da un pito y una flauta”, ellos podrían decir que les da “a rat’s ass” (el culo de un ratón), lo que no sólo es más claro que la imagen del pito y la flauta –ya que aquellos aficionados a los instrumentos de viento pueden darle mucha importancia a aquellos artefactos que el desinteresado desestima desconsideradamente—sino mucho más gracioso.

Es como aquella frase memorable de Lo que el Viento Se Llevó, cuando Rhet finalmente se cansa de Scarlett, y contesta fríamente a sus plegarias “Frankly, my dear, I don't give a damn.” (Francamente, querida, me importa un bledo).

De igual forma pueden decir que les no les importa ni mierda (I don’t give a shit) o mi favorita, la inequívocamente franca, fuerte y ofensiva “I don’t give a Fuck” (digamos IDGAF para acortarlo).

Con IDGAF, se paran las aguas del no importar. Esta es la frase que termina la discusión, que acaba con los argumentos contrarios, que cierra tus oídos y que no admite explicaciones… Es el “no me importa” multiplicado por 15. Esta frase dice “estoy cansada, no invertiré más energía en este asunto y quiero olvidarme de ello por completo”. Es el “¿y qué?” sumado al “gran vaina” con un toque de “ajá, ta’ bien” sobre una base de “no me importa”. Es el “déjame ser y ve a molestar a otra persona”. Es el quille sumado a la ofensa y a la indiferencia. Pero más que todo es la respuesta que se merece un asunto que no te deja ser feliz, que te roba el sueño y te hace salir canas. Es el divorcio con lo que te hace daño. Por ejemplo:

¿El tipo no me hace caso? IDGAF.
¿No me dejan hacer mi trabajo? IDGAF.
¿Te quieres seguir haciendo daño? IDGAF.
¿No me quieres más? IDGAF.
¿Violaste mi confianza? IDGAF pa’ ti.

En un día como hoy en que siento que hay “fuerzas del mal” que no me dejan ser, uso estas palabras como mantra, y me las repito con una sonrisa por dentro todas la veces que sean necesarias para que se convierta en realidad.

miércoles, diciembre 27, 2006

Ni sucias, ni feas

Quizás porque yo no soy pobre, no porque sea rica, sino porque no conozco a ningún pobre con un blog, ni con acceso a Internet Flash, creo que si quisiera pudiese ignorar la forma en que están ofendiendo a las mujeres que sí lo son, desde que se lanzó la iniciativa "Moños Bonitos". Sin embargo, como a pesar de no ser pobre, soy mujer, estoy ofendida, indignada y desesperada por ver una respuesta de parte de todas las personas que nos sentimos igual.

Soy mujer y como tal me ofendo, de corazón, por lo que nos está diciendo, en plena época navideña Luis Acosta Moreta, director de la Dirección General de Desarrollo de la Comunidad (DGDC). Este señor, en su esfuerza en defender lo indefendible, dice para el Diario Libre "Ellas no tienen la culpa de su pobreza, pero sí de ser sucias y estar feas"... (En serio, este tipo me tiene que estar relajando).

Yo me opongo a que nos limiten a cabezas peinadas. Yo me opongo a que le den importancia a nuestra fealdad y suciedad, por encima de nuestra pobreza. Yo me opongo a que los políticos se aprovechen de la miseria (económica, educacional) de mujeres vulnerable para salir en los periódicos. Y me opongo, sobre todo, a que nosotras sigamos calladas.

Aquí lo que podemos hacer:

*Dejemos un mensaje en Diario Libre, diciendo lo que sentimos y porqué lo sentimos.
*Publiquemos nuestro descontento en nuestros blogs; no dejemos que victimizen y reduzcan a estas mujeres.
*Escribamos a la Dirección General de Desarrollo de la Comunidad (DGDC) y a la Secretaría de la Mujer y a la Presidencia, para ver si alguien calla a este hombre, pide disculpas y trata de arreglar el desorden que han hecho. Pero hagamos algo, ¡por Dios! No dejemos que nos reduzcan a moños peinados.

¡Dejémonos sentir!

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Actualización (11:46 a.m.)

Hasta ahora, el Diario Libre ha recibido 34 comentarios en esta noticia publicada a las 10:04 p.m. de ayer. No dejes de poner el tuyo.

Maria I. Soldevilla hace mención al tema en su blog. Lo recomiendo.

Remolacha incluyó la noticia y una relacionada en sus posts del día.

Actualización (1:47 p.m.)

El Diario Libre ha recibido 39 comentarios, aunque como entenderán también están los que salen a defender al "gallo" y la OMB (operación moños bonitos).

Y Mariel se une a la protesta en su blog. Sus puntos son buenos, válidos y dignos de conocer.

Última Actualización (28 de diciembre, 8:39 p.m.)

Los comentarios llegaron a 50

Gitti también lo puso en su blog.

La Colectiva Mujer y Salud me hizo llegar esta nota de prensa que tiene información muy importante.

Santo Domingo, 19 de diciembre del 2006

Nota de Prensa

Porque las mujeres merecemos algo más que moños gratis.

La Colectiva Mujer y Salud manifiesta su preocupación con el programanavideño del gobierno, de distribución de canastas de alimentos y elarreglo del pelo a las mujeres de manera gratuita.Pensamos que estas acciones de corte meramente populista forman partede una política gubernamental que explota la miseria de las mayoríasde este país e ignora la verdadera situación de pobreza y exclusión delas mujeres dominicanas a la vez que explota sexualmente la imagen delas mujeres a través de la industria de la belleza.

Lamentablemente la realidad nos ofrece datos y situaciones queimpactan negativamente sobre las vidas de las mujeres. Así podemosmencionar entre otros:

Que, la tasa actual de mortalidad materna es de 178 muertes por cadacien mil nacidos vivos;

Que, cada vez más mujeres en edades entre 15 y 49 años viven con elvirus del VIH evidenciándose la feminización de la pandemia y susgraves consecuencias;

Que, es alarmante la tasa de embarazos de nuestras niñas y adolescentes;

Que, la violencia contra las mujeres arroja este fin de año laindignante cifra de 158 mujeres asesinadas por sus parejas, exparejas, novios y ex novios;

Que, los derechos sexuales y reproductivos son violados cotidianamentetanto en el ámbito privado como en el espacio de lo público;

Que, la alta tasa de muertes de mujeres por abortos realizados encondiciones de clandestinidad, insalubridad y riesgo, constituye unproblema de salud pública tratado con indolencia al no adaptar lalegislación actual despenalizando el aborto por lo menos en los casosde incesto, violación y riesgo de vida de la mujer;

Que, sus posibilidades de acceso al empleo son reducidas y que alincorporarse al mundo laboral son las peor pagadas y las menosreconocidas;

Que las mujeres siguen siendo las encargadas de la reproducción de lastareas domésticas, de la crianza de niños y niñas y las personas mayores, sin que esta labor sea reconocida como trabajo niremunerada por ello.

Por todo esto, demandamos al gobierno una políticaresponsable que ponga en funcionamiento el seguro familiar de salud;una reforma fiscal integral y justa amparada en un pacto social y queno afecte a los sectores mas empobrecidos de la población; que lasmujeres reciban educación sexual para prevenir el VIH y los embarazosno deseados, especialmente las mujeres adolescentes; que el EstadoDominicano cumpla con su compromiso de proteger a las mujeres de laviolencia de género; que la reforma constitucional garantice laigualdad y la no discriminación de las mujeres, respetando suautonomía y fortaleciendo la construcción de una ciudadanía plena paralas mismas. Porque las mujeres merecemos algo más que moños gratis.

Espero que en algún lugar, alguna conciencia se haya tocado. Gracias por sus comentarios y sus posts.

martes, septiembre 19, 2006

República Orweliana

Quizás porque me gusta que respeten mi opinión, no suelo referirme a temas que agitan pasiones y a los que creo que no se puede llegar a un consenso. Así, evito los temas religiosos; prefiero no hablar de cuál presidente es o fue más corrupto que el que es o fue presidente; y cuando se trata de pelota, no defiendo a ningún equipo local ni internacional, aunque me encante atacar al Licey.

Es por esto que no me había referido directamente a las injusticias sociales de las cuáles somos víctimas, como que lo reboten a uno de Loft, Praia, o el sitio snob de turno; de que no se pueda andar en la calle pasadas las 12:00 o las 2:00 de la madrugada, dependiendo del día; ni que la construcción del metro sigue andando, mientras los carros públicos son aún los dueños del transporte. Normalmente prefiero parecer ignorante e insensible que lanzarme a una cruzada por el bien común que no recibe apoyo más que en palabras, y que nos importa a ninguno lo suficiente como para lograr un real compromiso. En este país, no hubo Panteras Negras, no hemos tenido un Gandhi y no nos atrevimos a poner en práctica la filosofía que le compramos al Ché. En nuestra historia han sido más las manifestaciones sociales inconclusas, que las exitosas.

A pesar de esto, decidí usar este espacio para desahogarme, aunque al final haya que inscribirme en la lista de las que sólo dicen (o escriben) y no hacen nada, y catalogar a esta República de orweliana. (Entiéndase orweliano, una traducción libre del término orwellian, que según Wikipedia, la fuente de la verdad universal, “describe una situación, idea o condición que George Orwell identificó como perjudicial para una sociedad libre”.) Y lo digo así, y lo digo ahora, porque en días pasados, han pasado tantas cosas como el asesinato de Pura Alexandra, como la aparentemente incesante militarización de las calles y cifras poco confiables de progreso y avance en las luchas anti-crimen, anti-pobreza, anti-ignorancia y anti-corrupción, que me siento provocada a decir algo. Es como si me dijeran que yo estoy con ellos o estoy en contra. Si tuviera que elegir, me quedo con la contra. No contra el gobierno, que en total no es ni mejor ni peor que muchos anteriores; sino contra el estado orweliano en el que vivimos. Un estado que estoy rezando que sea temporal.

Para que no se piense que lo de orwelliano lo elegí por cool o por intelectual, traduzco libremente algunas de los significados que le da Wikipedia al término (elijan ustedes las que creen que se aplican a nuestra realidad):

• Manipulación de lenguaje para fines políticos. Más significativamente, introduciendo nuevos significados a las palabras que difieren o contradicen sus significados originales.

• Invasión de la privacidad de las personas, ya sea física o a través del espionaje.

• Control total de la vida diaria, tipo “Gran Hermano”.

• La desintegración de la unidad familiar de mano del Estado.

• El reemplazo de la fe religiosa por el idolatro al estado de una forma semi-religiosa.

• Incentivos a pensar dos veces (o doblemente) de tal forma que la sociedad pueda incorporar y aprender conceptos inconsistentes sin oponerse.

• La negación de que se hayan reescrito eventos del pasado.

• Un futuro anti-utópico.

• El uso de lenguaje demagogo y ambiguo.

Tras ver esta lista quizás les parezca que estoy siendo alarmista; o por el contrario, quizás piensen que estoy minimizando nuestra situación actual, pero la verdad es que creo que al menos cinco de estos significados son fácilmente aplicables a nuestro país actual. Pero perdónenme si nos hecho la culpa a nosotros mismos, porque más que los límites que están pasando las autoridades, y de las libertades personales que se están violando está nuestra inmensa e históricamente comprobada habilidad de “incorporar y aprender conceptos inconsistentes sin oponerse”.

Yo siento como que nací en la República Orweliana y que mientras más vivo en ella, más siento que se le aplica el adjetivo calificativo. Quisiera ver cambios que nazcan de nuestras familias, que se filtren en la sociedad y que influencien el gobierno, pero cada vez más creo que estos son imposibles, irreales o simplemente utópicos. Y como Orwell y Tomás Moro eran de épocas diferentes, parece ser que ambos conceptos no lograrán encontrarse.

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