Quizás porque aunque vaya al salón de belleza, los moños se me rizan o se me engrasan en un periodo máximo de 48 horas, yo no gasto mucho en pasarme el blower. Claro, eso hasta que el gobierno ofreció pagarme el servicio. De repente, no me importa que el peinado se desperdicie porque MI gobierno me va a embellecer.
Digan lo que quieran del gobierno de MI país, pero eso se llama cre-a-ti-vi-dad. Mientras gobiernos anteriores pusieron a la gente a hacer fila para tener un pollo y media docena de manzanas, éste prefiere que nos sentemos a que nos embellezcan. ¡Que lujo! Al final, todo el mundo sabe que a las mujeres nos importa más tener el pelo lindo que la barriga llena.
Ahhhh, el dao. Que bueno que ningún gobierno dominicano descontinúe esta práctica. Es, sin lugar a dudas lo que hace que este pueblo sea tan trabajador y tan socialmente responsable. El dao es el incentivo que nos mantiene pagando impuestos, los suban a donde los suban, porque al fin y al cabo nos los devuelven en formas de fundas de spaguettis y salones de belleza.
Que no se acaben los regalos del gobierno. Estamos en Navidad, y esta el momento de dar, dar y dar. Eso sí, que sigan innovando. Ya nos han dado flores, bicicletas, potes de ron, papeletas de a 10, 20, 50 y 100, puestos de trabajo, becas al exterior, pollos, canastas llenas de regalos, títulos de tierra y otras cosas chulambricas. Yo quiero que nos sigan dando y que sigan invirtiendo los impuestos en la gente; por lo tanto, aquí mis sugerencias para otros regalos de Noche Buena y Reyes.
1. Cupones para moteles (que con esta crisis, la gente ya no encuentra cómo pagarlos).
2. Abanicos para los carros, para ayudarnos con el calor.
3. Un mes gratis de Figurela, para que estemos buenísimas para el año entrante.
4. Televisores Plasma. Ojo, este no puede ser un regalo generalizado, tiene que ser a aquellos selectos dominicanos y dominicanas que realmente se lo merezcan (o que le hagan favores sexuales a oficiales de la policía y senadores).
5. Laptops y servicios wireless de Internet. Pero sólo para los graduados de bachilleratos, o los hijos de líderes peledeístas.
6. Ipods moradas. Esas sí para todo el mundo, ya que gracias a la Secretaría de la Juventud y los centros de Indotel, no hay ni un dominicano sin acceso a Internet y por lo tanto, sin acceso a iTunes.
7. Becas para cursos de auto-maquillaje. (Váyase leyendo mi capacidad de recoger el interés de MI gobierno en que nos sintamos hermosas.
8. Cadenas (Blib-blines) tipo J-Lo y Daddy Yankie, para que dejen de asquerosearnos los primos recién llegados de los países.
9. Subscripciones a Cosmo para las hembras y Mecanica Popular, para los varones.
10.Títulos para un pedazo de playa. (Yo sé que esas ya las dan, pero deberían expandir la base de beneficiados.
11. Órdenes de compra para Accessory Depot y Ferretería Americana.
12. Paseos en yola para Puerto Rico, con tragos y almuerzo incluido.
Tengo muchas ideas más, pero no las compartiré ahora, porque prefiero esperar a ver qué proyecto millonario se le ocurrirá a nuestro gobierno; un gobierno que entiende, de la forma más clara y directa, las cosas que necesita su pueblo.
martes, diciembre 19, 2006
Buena en Noche Buena
Publicadas por Maria a la/s 3:40 p. m. 11 comentarios
Etiquetas: Gobiernoooooo
martes, septiembre 19, 2006
República Orweliana
Quizás porque me gusta que respeten mi opinión, no suelo referirme a temas que agitan pasiones y a los que creo que no se puede llegar a un consenso. Así, evito los temas religiosos; prefiero no hablar de cuál presidente es o fue más corrupto que el que es o fue presidente; y cuando se trata de pelota, no defiendo a ningún equipo local ni internacional, aunque me encante atacar al Licey.
Es por esto que no me había referido directamente a las injusticias sociales de las cuáles somos víctimas, como que lo reboten a uno de Loft, Praia, o el sitio snob de turno; de que no se pueda andar en la calle pasadas las 12:00 o las 2:00 de la madrugada, dependiendo del día; ni que la construcción del metro sigue andando, mientras los carros públicos son aún los dueños del transporte. Normalmente prefiero parecer ignorante e insensible que lanzarme a una cruzada por el bien común que no recibe apoyo más que en palabras, y que nos importa a ninguno lo suficiente como para lograr un real compromiso. En este país, no hubo Panteras Negras, no hemos tenido un Gandhi y no nos atrevimos a poner en práctica la filosofía que le compramos al Ché. En nuestra historia han sido más las manifestaciones sociales inconclusas, que las exitosas.
A pesar de esto, decidí usar este espacio para desahogarme, aunque al final haya que inscribirme en la lista de las que sólo dicen (o escriben) y no hacen nada, y catalogar a esta República de orweliana. (Entiéndase orweliano, una traducción libre del término orwellian, que según Wikipedia, la fuente de la verdad universal, “describe una situación, idea o condición que George Orwell identificó como perjudicial para una sociedad libre”.) Y lo digo así, y lo digo ahora, porque en días pasados, han pasado tantas cosas como el asesinato de Pura Alexandra, como la aparentemente incesante militarización de las calles y cifras poco confiables de progreso y avance en las luchas anti-crimen, anti-pobreza, anti-ignorancia y anti-corrupción, que me siento provocada a decir algo. Es como si me dijeran que yo estoy con ellos o estoy en contra. Si tuviera que elegir, me quedo con la contra. No contra el gobierno, que en total no es ni mejor ni peor que muchos anteriores; sino contra el estado orweliano en el que vivimos. Un estado que estoy rezando que sea temporal.
Para que no se piense que lo de orwelliano lo elegí por cool o por intelectual, traduzco libremente algunas de los significados que le da Wikipedia al término (elijan ustedes las que creen que se aplican a nuestra realidad):
• Manipulación de lenguaje para fines políticos. Más significativamente, introduciendo nuevos significados a las palabras que difieren o contradicen sus significados originales.
• Invasión de la privacidad de las personas, ya sea física o a través del espionaje.
• Control total de la vida diaria, tipo “Gran Hermano”.
• La desintegración de la unidad familiar de mano del Estado.
• El reemplazo de la fe religiosa por el idolatro al estado de una forma semi-religiosa.
• Incentivos a pensar dos veces (o doblemente) de tal forma que la sociedad pueda incorporar y aprender conceptos inconsistentes sin oponerse.
• La negación de que se hayan reescrito eventos del pasado.
• Un futuro anti-utópico.
• El uso de lenguaje demagogo y ambiguo.
Tras ver esta lista quizás les parezca que estoy siendo alarmista; o por el contrario, quizás piensen que estoy minimizando nuestra situación actual, pero la verdad es que creo que al menos cinco de estos significados son fácilmente aplicables a nuestro país actual. Pero perdónenme si nos hecho la culpa a nosotros mismos, porque más que los límites que están pasando las autoridades, y de las libertades personales que se están violando está nuestra inmensa e históricamente comprobada habilidad de “incorporar y aprender conceptos inconsistentes sin oponerse”.
Yo siento como que nací en la República Orweliana y que mientras más vivo en ella, más siento que se le aplica el adjetivo calificativo. Quisiera ver cambios que nazcan de nuestras familias, que se filtren en la sociedad y que influencien el gobierno, pero cada vez más creo que estos son imposibles, irreales o simplemente utópicos. Y como Orwell y Tomás Moro eran de épocas diferentes, parece ser que ambos conceptos no lograrán encontrarse.
Publicadas por Maria a la/s 11:12 a. m. 12 comentarios
Etiquetas: Desahogo, Gente dominicana, Gobiernoooooo
lunes, mayo 15, 2006
El que calla, otorga

Quizá porque he visto demasiadas películas en que el pueblo hace sentir su voz; o quizá porque me cogí muy en serio la propaganda pro-democracia que vi en los libros de sociales, yo creo en el poder del voto. No es que sea ilusa; no es que espere sorpresas en estas o las elecciones que vienen, pero sí es que pienso que la gente, cuando quiere, se puede hacer sentir.
Mi hermana menor, que tiene tendencias marcadas hacia el fatalismo, dice mañana no va a votar, porque no vale la pena. La mayor dice que si lo echa, lo echa nulo, por que no hay opciones. Y mientras ellas me repiten lo que tienen meses diciéndome, yo siento que se me va adentrando una desesperanza propia de una mosca amarrada en una telaraña y pataleo y grito internamente, rogándole a lo que sea que me ilumine para poder convencerlas que se levanten a votar.
Entiendo el punto de vista de que no hay opciones (ni que estuviese ciega); y entiendo que una siente que no se le escucha, pero mi parecer es que este es uno de los casos en el que el que calla, otorga.
Que yo sepa, no tenemos que presentarnos todos a votar para que las elecciones se decidan. De hecho, sólo tiene que votar uno para que la mayoría de los votos esté representada. Entonces lo que pasa es que aquellas personas que tienen algo que ganar (léase los $$$$) con son los que se levantan a votar. ¿Y de verdad están mis hermanas y otras mujeres, y otros hombres, pensantes del país dispuestos a dejarles la decisión a ellos? Yo eso no lo entiendo.
Creo que a veces las opciones son malas, o en el mejor de los casos, mediocres, pero creo que no por ello debemos dejar de elegir. ¿Y si votamos por esos partidos que no son ni rojos, ni blancos, ni morados, ni rosados y que tienen gente que aun no conocemos, pero que tal vez merecen una oportunidad? (porque realmente, mujeres, es prepotente pensar que ya conocemos a las decenas de caras que están en la boleta y que sabemos, sin temor a equivocarnos, que no sirven, que son corruptos y que no merecen nuestro voto)
¿No valdrá la pena tener un poco de fe? ¿Y si le damos fuerza a nuevas oposiciones y descentralizamos el poder de las mismas manos que lo tenían en el momento en que tú y yo nacimos? ¿Y si tenemos fe en nuestros compatriotas y hacemos la fila y marcamos la cajita, y echamos la boleta A en la urna A y la boleta B en la urna B? ¿Y si dejamos de dejarnos abusar porque no se nos escucha, y alzamos la voz para que el vecino nos oiga y se una a nuestro grito, y nos haga llegar la ayuda?
Cuando no votamos, estamos volteando la cara, haciéndonos los locos, dejando que se abuse contra nuestras provincias, y contra el país. Callando y otorgando.
Yo no puedo quedarme callada. No me gusta que otros usen mi voz, porque al fin y al cabo los elegidos nos representarán a todos, a los que votamos y a los que no.
Votar no puede ser una pérdida de tiempo, al menos no cuando se analiza y se compara con las inversiones de tiempo que le damos a cualquier otra cosa. ¿Cuánto tiempo invierte una mujer en su pelo? ¿Cuánto dura una persona esperando que le laven el carro? ¿Cuántas horas de películas malas hemos visto? Y entonces, porqué no podemos regalarle una hora al país e ir a votar.
Espero que mis hermanas, y todos se motiven a hacerlo. Y si les parece sensato mi consejo y quieren votar por alguien que no es tan conocido, (que quizá no esté tan viciado) pueden tomarse un par de minutos para conocerlos, en esta página de Internet: http://www.conocer.com.do/.
Mari, Ana: nos vemos mañana, en la fila, cédula en mano y bañadas de optimismo.
P.D. La doble negrita es para mi pana Rabeika.
Publicadas por Maria a la/s 10:28 a. m. 10 comentarios
Etiquetas: Gente dominicana, Gobiernoooooo, Introspecciones introspectivas
