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domingo, septiembre 21, 2008

Tiempos difíciles

Quizás porque yo soy muy crédula, y me dejo convencer por mensajes uber-optimistas, yo pensaba que la situación económica de los Estados Unidos estaba al punto de mejorar. Yo tenía la esperanza de que al doblar la esquina subieran los índices del mercado de valores, bajara la gasolina, bajaran los precios y todo volviera a su normalidad. Yo sabía, como saben ustedes, que nosotros y el resto de latinoamerica depende mucho de la economía americana. Por eso pensaba que encima de los huracanes, y la violencia, y los problemas económicos de vivir en un país en vías de desarrollo, no podía venir una crisis econogringa a complicarnos aún más la vida.


Pero a esta altura del juego ustedes ya saben que no tengo futuro como diseñadora de modelos económicos que predigan el futuro. Yo, como el resto de las personas que estamos residiendo en Estados Unidos, no puedo más que ver las noticias, y rezar porque este sea el último golpe y estemos a un paso de la recuperación. Las cosas en Santo Domingo no están fáciles, me cuenta mi familia, pero por aquí tampoco. Los precios han subido de forma tal, que una compra que antes me costaba 40 dólares ahora cuesta 70. La gasolina también ha subido, los sueldos, en especial para asistentes a profesores como yo, se han mantenido estáticos.
Y ahora, el gobierno dedicará 700 mil millones de dólares para tratar de llenar el hoyo que ellos mismos sembraron... Todo esto me recuerda a Hipólito Mejía y a lo rápido que las cosas pueden empeorar por un sólo gobierno irresponsable y despreocupado de la gente.

Los estadounidenses están envueltos en su crisis y en su proceso electoral. Yo, a pesar de tener mi candidato favorito, tengo que confesar que tengo poca fe de que él pueda ser la panacea a todos los problemas sociales y económicos en que el país se ha metido gracias a los ocho años de gobierno que concluyen en enero. Tengo esperanza, claro está, pero sigo preocupada por los pobres de aquí y de mi país que no tienen colchón para amortiguar las caídas (cada vez más profundas) de la economía, y tienen que poner más horas de trabajo y más sacrificio para pagar ese plato de comida.

Estamos en tiempos dicíciles (aunque yo sé que no necesitaban que yo se lo dijera) y encontrar distracciones y señales esperanzadoras se complica cada día más.
Actualización del 22 de Septiembre, 1:26 p.m.
Para el que quiera saber cómo fue que EEUU llegó a este lio, el New York Times tiene un slideshow muy útil. Aquí el link.

domingo, julio 13, 2008

Ya está bueno

Quizás porque yo me siento más orgullosa de mi cerebro y personalidad que de mis tetas y mi culo, hay comportamientos femeninos que no puedo entender, ni defender. Anoche veía a un comediante que se burlaba de la forma en que hay mujeres que andan con tetas operadas, blusas escotadas y el pecho decorado con escarcha y después se quejan de que los hombre no le miran a la cara... En ese mismo programa pasaron anuncios de “Girls Gone Wild” –videos de mujeres besándose, sobándose y enseñando (al menos) los senos para la cámara— que me hicieron notar que hay tantas mujeres dispuestas a esto y tantos videos de ellas, que los pene-por-cerebro que lo deseen pueden subscribirse para recibir un video al mes.

Como me entenderán, todo esto ya me tenía furiosa, hasta que mi lectura matutina de noticias me hizo ponerme, además, triste. Hoy en la revista Time y me encontré con la noticia de que en Francia (y sabrá Dios donde más) miles de mujeres se someten a la dolorosa operación de reconstrucción del himen para (y traduzco) “evitar la humillación, y posible violencia, que puede resultar de que los maridos y las familias descubran de las sábanas limpias que la noche de bodas no fue su primera experiencia sexual” (para más frases así de estúpidas, aquí el artículo completo).

Casos como estos son los que me hacen pensar que no debo tener hijas, porque no sé si podría repetir la formula que usó mi mamá para que las suyas no le salgan así y no sé si podría seguir queriendo a una hija que se quiera tan poco. Perdónenme por pensar que para ser madre del tipo de mujer que se deja valorar por un himen y que entra voluntariamente a una familia que le chequeará las sábanas post-coito, prefiero ser la madre de la próxima Jenna Jameson.

¿Qué es lo que la sociedad/familia/religión nos ha hecho a las mujeres? Yo, que he vivido en sobrepeso por más de 12 años (es decir que no “estoy” sino que “soy” gorda) también he sentido la presión de valorarme y dejarme valorar por mi cuerpo, y confieso que lucho a diario contra eso. Y resiento ese daño que la sociedad, y la influencia que yo he dejado que ésta tenga sobre mí, le ha hecho a mi autoestima y a mi concepto de lo que valgo.

Yo pienso que ya está bueno, pero ¿qué es lo que piensan las que están andan por el mundo levantándose las blusas en los bares, o las que aceptan ser amantes, o las que perdonan vez tras vez tras vez los cuernos, o las que se reconstruyen el himen? ¿Cuándo fue que decidimos que no éramos más que una caparazón para ser admirado, y una cavidad para dar placer? ¿Y quién soy yo, entonces, que en el presente no funjo ninguno de los dos roles?

Que tristeza amigas. En serio. Que pena me da pensar que muchas de nosotras aún nos consideramos humanas de segunda categoría.

martes, junio 03, 2008

Se hace camino al andar


Quizás porque yo siempre he creído que es un derecho humano el explorar otras tierras por mejores oportunidades, yo entiendo la migración como algo no sólo positivo, sino, en ocasiones, necesario. Para algunas personas, la tierra en que nacieron es el regalo más grande que Dios les pudo haber dado: en ningún otro lugar podrían sentirse tan a gusto; con ningún otro pueblo tan identificado. Para otros, es el punto de partida, una parte importante de su identidad, pero no la definición total. Y para un tercer grupo, es una cárcel de la cual hay que escapar para lograr libertad de mente y espíritu.

Yo, que de pertenecer a algún grupo estaría entre el segundo y el primero (un 1.5, si existiera) no descarto el emigrar (de hecho, lo contemplo seriamente), igual que no descarto el buscarme un futuro en mi país. Pero el saber que la posibilidad existe, y el que puedo explorar las oportunidades en otros países para mí es vital para mi libertad de mente y espíritu. Y ¿hacia donde emigramos un porcentaje elevado de los dominicanos que buscamos futuro en otras playas (como dirían nuestras mises)? A gringolandia, por supuesto. Pero los gringos no nos quieren allá. Ni a nosotros, ni a los mejicanos, ni a los africanos, ni a los haitianos. Ellos, que son una tierra de inmigrantes, parecen preferir los de variedad europea a los de sabor latino.

Claro que eso no nos detiene, pero hace de uno -queramos o no- activistas por los derechos de los inmigrantes, ya que en cada conversación en un aula o en un coctel, aquellos que entendemos el porqué, nos vemos obligados a explicar lo que motiva a las personas a dejar casa, bienes y seres queridos para irse a un país en donde siempre se le mirará como un forastero (cue Toque Profundo: “No importa donde vaya, siempre será extranjerooooooo”…).

Los perseguidos hoy son los inmigrantes ilegales -no sólo latinos, sino de todas partes- y a pesar de que no puedo defender la inmigración ilegal a Estados Unidos o a cualquier parte del mundo, el problema es, al menos en parte, la forma en que se están violando los derechos humanos y sembrando odio y temor a los extranjeros en un país donde la mayoría tiene abuelos procedentes de otras partes.

Yo no lo puedo explicar, ni expresar tan bien como lo hizo este editorial del New York Times, que les recomiendo leer, pero quiero a través de este post, unirme a lo que ellos afirman: que los inmigrantes ilegales son humanos y tienen derechos. A la vez, quiero invitarnos (a mi incluida) a que pensemos en aquellas partes que se aplican al caso dominico-haitiano... Siempre es más fácil ver la paja en otro ojo, y eso lo entiendo, pero mi temor es que como pueblo, estemos quedando ciegos.

martes, febrero 19, 2008

Cuba sin Castro

La noticia me sorprendió a mí como a todos. Y me da miedo que venga cambio o que no venga... Espero que la gente de Cuba tenga la determinación, la visión y la Fortaleza de pasar a una nueva etapa que represente mejor calidad de vida y más oportunidades para todos.

El mundo esta cambiando. Aquí la noticia del Listín Diario, el Mundo y el New York Times.

lunes, noviembre 19, 2007

Me uno!

Quizás porqué yo sueño con escribir alguna serie de ciencia ficción en el futuro, me uno (en espíritu) a la huelga de los escritores de Hollywood.

Me disculpo con mis lectores que no hablan inglés, pero no pude resisitirme a apoyar la huelga a pesar de que están amenazando el futuro de nuevos episodios de mis series favoritas, de las que depende mi felicidad. Millones para los actores? millones para los productores? y los actores, que se jodan. ¡No ombe! Yo sé que ellos están mejor que tú y que yo, pero creo que cualquier persona merece ser justamente compensada por su trabajo. Les proveo estos videos para que ustedes también los apoyen.





jueves, noviembre 15, 2007

Caminante, no hay camino (sin causa)

Quizás porque esa es una de las canciones que más me recuerda a mi papá, pienso en ella a menudo, como también pienso, por motivos inexplicables en caminar. Que si debo caminar más para bajar de peso, que si caminar sólo como ejercicio (es decir, sin destino) no tiene sentido, que si odio caminar. Yo he caminado porque estoy perdida, porque no tengo carro, porque voy a la parada del metro o el autobus, porque mi mamá me obliga, porque es en una caminadora y una se baja cuando quiere... pero en mis tres cortas décadas de vida aún no he caminado por una causa.

Tal vez por eso me impactó tanto la noticia que publicó el periódico de mi universidad (el Aligator) en su portada de ayer, en la que había una foto y una historia sobre Zach Bonner, un niño de 9 años que está atravesando el estado de la Florida a pie (250 millas) para recaudar fondos para niños sin hogar (homless). Imagínense tener esa vocación de servicio a los nueve años. A esa edad, yo estaba pensando en mariquitas y muñequitos, pero este niño, acompañado de su madre y hermana está no sólo recaudando dinero a gran sacrificio personal, sino llamando atención a un tema que tiene que ser atendido. Y no es un maratón al cuál su madre lo arrastró, ni un intento de hacer que el pierda peso, es una iniciativa de este pequeño. !Cuánto lo admiro!

Ahora que estoy buscando tema de concentración, e inclinandome hacia "comunicación para el desarrollo" sólo puedo esperar que algún día yo haga contribuciones como las de Zach, que motiven y ayuden a la gente.

miércoles, octubre 31, 2007

Dos pesos de agua

Quizás porque mi cuento favorito en todo el mundo es el que lleva el título de este post, y tengo una preferencia marcada por los días lluviosos, me es difícil ver la lluvia como algo negativo. Pero al leer un email de Mariel en el cuál ella me explica lo horrible de la situación en nuestra isla, causada por la siniestra tormenta Noel, y al ver en los periódicos nacionales vía Internet lo que está pasando (cantidad de muertos, desaparecidos y desplazados), entiendo que hasta yo estuviese rezando porque deje de llover.

Siento mucho la situación por la que están pasando. Y lo siento sobre todo para esas personas que no están leyendo este blog, las que no viven en casas de cemento, y no tienen carro propio para llegar al trabajo. Siento mucho que su vida esté aún más complicada por “dos pesos de agua”, que no puedan quedarse en casa descansando o esperando que campe, y que tengan que bravear los ríos qe se hacen en las calles y llegar hasta el trabajo donde apenas se podrán concentrar pensando en cómo estará la situación en su casa, o en el campo con sus padres, o en los barrios en los que aquellos miembros de nuestra familia que se encargan de cuidarnos, mantenernos organizados y hacerlos la comida a las 12:00, viven.

Me uno a ustedes en las oraciones porque la lluvia de tregua, los ríos bajen y la vida vuelva a la anárquica normalidad característica de nuestra porción de isla. A la vez que rezo porque en este país en que me encuentro, llegue el agua, para que la sequía deje de estar castigando a los agricultores y destruyendo casas y vidas con fuegos inapagables.

Dicen que la naturalezas está en venganza, y yo tiendo a creerlo.

PD: No dejen de leer los comentarios de los lectores sobre sus experiencias con la tormenta, publicados en el Listín.


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Actualización 12:30


Acabo de recibir un mensaje de una amiga cuyos padres están ayudando a las personas afectadas. Debajo lo copio por si pueden contribuir con la causa.

Estimados amigos,

La situación en RD es bastante grave y al parecer van a continuar las lluvias.

Mi mama, Taty Uribe, forma parte de un comité de ayuda para los damnificados que esta operando desde la Iglesia Santo Domingo, ubicada en la Calle 6, del residencial santo domingo.

Ellos están recolectando ropa, comida enlatada, etc...

Si sienten que pueden ayudar pueden comunicarse con mi mama en su celular (809)430-7286 o con mi papa, Ney Uribe al (809)430-7281. El teléfono de la iglesia es (809)531-4171.

Favor pasar este mensaje a sus amigos.

Mil gracias por su ayuda y oremos por que paren las lluvias pronto.

Un abrazo fuerte!

Betsy

lunes, octubre 08, 2007

Que las obras sean realmente buenas



Quizás porque algo me hizo recordar que tendré el placer de perderme la campaña y elecciones venideras, me puse a pensar en una carta que le escribí al Diario Libre hace mucho tiempo, que Adriano Miguel Tejeda publicó en su columna. Recuerdo que en la carta yo decía que si un candidato quería ganar mi voto sólo tenía que ayudar a las decenas de personas que vemos en las calles de Santo Domingo, Santiago o cualquier pueblo dominicano pidiendo ayuda para obtener medicina, para ir a la escuela, o para conseguir un trabajo.

Así que pensé, que ahora que faltan pocos meses para nuestras próximas
elecciones, podría postear este mensaje en mi blog, recordándole a los candidatos que si quieren ganar votos que nos impresionen con sus obras, pero que sean realmente buenas.

Mi madre, en su eterna sabiduría, dice que si puedes mejorar la vida de una sola persona, entonces haz hecho una diferencia. Yo creo que los candidatos podrían aprender algo de mi madre y esforzarse en hacer algo que de verdad signifique una diferencia.

No quiero oir sobre las obras del gobierno como obras de Leonel. Él es el presidente, ese es su trabajo. Si él me quiere impresionar con su beneficencia, abnegación y bondad, que me muestre las obras que ha hecho al margen de su trabajo como presidente. Que hablen sus pasados estudiantes sobre cómo él les afectó. Que se muestre un hombre fiel, moral y digno de seguir. Que dedique su tiempo libre a plantar árboles o, aún desde su puesto de presidente, que me convenza de que las obras que ha hecho y que haría representan nuestros (el pueblo, la gente) intereses y no los suyos.

Y mi llamado no es sólo a Leonel. Que los demás candidatos dejen de besar viejas y a carajitos y de tirar romo y papeletas por las ventanas y que provean muestra de un apoyo constante a obras de beneficio social, su compromiso con la educación, su interés por la salud pública, su intachable calidad ética, su intención de escuchar al pueblo y de hacerlo, por una vez, parte del proceso de toma de decisiones.

Y no creas –amigo, amiga, bloger@- que no sé que que piensas que estoy siendo utópica, irrealista y hasta inmadura. Pero mi respuesta para ti es, que el hecho de que esto se considere “utópico, irrealista y hasta imaduro” es justamente el problema. Nosotros somos más críticos que exigentes. Yo prefiero ser exigente y que la persona que busque mi voto sepa lo que espero de él o ella.

Se me ocurre que quizás, si en nuestras escuelas dieran una verdadera educación cívica, o al menos si más de nosotros leyeramos "Rebelión en la Granja" de Orwell, fueramos más los que exigieramos...

"Todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros" (Orwell, Rebelión en la Granja)

jueves, junio 14, 2007

“Si yo quiero ser negro, déjenme ser negro”

Quizás porque a mi me dicen rubia, blanca o gordita en vez de negra o morena, yo no suelo darle mucha mente al tema de la raza en República Dominicana. Y tal vez eso me hace ignorante o cualquier otra cosa igual de grave, pero la gran verdad es que el haber nacido con cierta tonalidad de piel te exonera de algunas de las consecuencias más graves que vienen con ser evidentemente negros (porque aunque no siempre tan visiblemente, todos somos negros) en República Dominicana.

Cuando me toca participar en esas conversaciones, digo lo que creo y lo que he visto: que el dominicano no le gusta considerarse negro, que todos somos negros, que aquí no hay indios… y cosas similares, pero termino siempre diciendo que el dominicano no es racista.
La verdad es, que somos una nación “integrada” (es decir, sin separaciones formales de servicios y demás para “blancos” y “negros”) pero no por ello dejamos de ser racistas. No es que estemos viviendo el Apartheid sudáfricano, pero tampoco es que tenemos igualdad. ¡Que cosa, señores, ver que a pesar del progreso en infraestructura y en tecnología, no hemos avanzado en algo tan básico como no ver el color de la gente! Y que vergüenza que sigan apareciendo en le periódico artículos como el que publicó el pasado miércoles el Miami Herald titulado “negación negra” refiriéndose a la forma en que los dominicanos entendemos y apreciamos nuestra herencia y nuestro color de piel. De hecho, el artículo incluye una cita de un señor que escuchó a otro pelear en la JCE porque le pusieron que él era indio. “!Si yo quiero ser negro, déjenme ser negro!” gritaba el señor.

Puede que el artículo esté viciado por las opiniones—a mi entender extrema—de algunas de las personas que entrevistaron, o puede ser que yo me esté cegando una vez más por mi tendencia a justificarnos y a entender que las cosas no son tan graves y que ellos hayan recogido algo muy parecido a la verdad dominicana. Pero eso no es lo importante. Lo importante es que se nos invita a reflexión. ¿Hasta cuándo seguiremos usando la herencia de la dictadura y las heridas de la guerra de independencia como excusa para nuestra incapacidad de cambiar?

Pero como mi intención no es predicar, y temo que estoy atentando dar clases sobre un tema que no trato muy bien, mejor les invito a que lean ustedes mismos el artículo del Miami Herald, vean el slide show que le acompaña para que si quieren hagan las reflexiones usted mismo.


PD: La foto es de Anabelle Soto, tomada a dos bellezas dominicanas en Montecristi: mi hermana Mérida y su hija Elizabeth. Dos mujeres bellas y negras, no indias...

lunes, mayo 14, 2007

Esos locos bajitos

Quizás porque yo tengo años que no convivo día a día con un niño o una niña, a pesar de ser madrina de tres mini-huracanes, a veces se me olvida de todo lo que son capaces. Así me ha pasado que creo que Nicole (que ya tiene 8 años de edad y más de 4 en un colegio bilingüe) no me entiende cuando le cuento secretos a su madre en inglés; o que me sorprenda que R.J. (que cumplió los cuatro en marzo) tenga el tigueraje para responderme, como lo hizo, “!seré yo luz!” cuando le dije que estaba apagado, y que Ciara (con tan sólo tres y medio) sepa que le conviene mentir cuando su madre le pregunta qué fue lo que dijo cuando exclamó en pleno paseo dominguero que se había dado un “coñazo”.


Por ahí dicen que los niños vienen más inteligentes y yo estoy por creerlo. Mi conclusión es que peques vienen programados para sorprendernos.

A esa misma conclusión llegué el viernes, cuando por trabajo visité Acción Callejera, una institución de Santiago de los Caballeros que ofrece servicios de educación asistida (es decir más bien sala de tarea que escuela), consejería, alimento y actividades para niños que trabajan como limpiabotas o limpiavidrios en las calles y para aquellos que no tienen donde vivir y que están en “situación de calle”. Estos niños nos esperaron con una dramatización en la cual explicaban todos los servicios que recibían en el centro y después nos invitaron a ver “la liga” en la que ellos jugaban béisbol. (Ellos fueron que pidieron una foto conmigo, me sentí más popular que Shakira)

Estos niños tienen que “buscársela” en las calles todos los días y enfrentarse a dificultades mucho más grandes que ellos –quizás hasta más grandes que las que tú y yo enfrentamos a diario. Sin embargo, no cargan con ellos una tristeza, y más que pena inspiran alegría, porque cuando uno los conoce se da cuenta de dos cosas a) que son niños que preservan su inocencia y su humor y b) que están siendo cuidados, quizás no al nivel que necesitan y merecen, pero gracias a instituciones como Acción Callejera, ellos saben que existe más de la pobreza que los rodea, que hay gente que se preocupa por ellos y que los quieren y que ellos pueden mejorar su vida presente y futura. ¡Gracias a Dios hay gente así!

Si uno quiere contribuir puede hacerlo. Las donaciones siempre son bien recibidas. Si vives en Santiago, puedes comunicarte con Acción Callejera a 809-581-0050l. Y para encontrar otras instituciones que sirven a la niñez necesitada, puede comunicarse con Eric Gómez al 809-567-1271 ext. 111, que ella puede ayudarles a canalizar toda su energía de ayudar.

PD: No dejen de ver los videos que están a mano derecha, para que vean que es verdad que los niños cada vez saben más.

martes, mayo 01, 2007

Nuevas multas para conductores suicidas



Quizás porque mi madre es capaz de decirte las 151 formas en que lo que sea que haces –o piensas en hacer— puede resultar en un trágico accidente, yo me considero una conductora defensiva. La forma en que manejo es buscando “el color del carro que me va a chocar”, por citarme a mi misma, lo que hace que yo sea al mismo tiempo una conductora fácilmente irritable.

¿Y cómo no serlo? La verdad que la forma en que se maneja aquí pone a cualquiera histérica. Es que la gente que maneja en este país suele estar dispuesta a matar o morir. No sé que nos hace, en palabras de Sabina, “conductores suicidas”, pero creo tener una teoría de porqué permanecemos siéndolo, y esta es simplemente: porque nos dejan.

Yo soy de las que creo que la sanción es uno de los principales desestímulos. Yo creo que si uno no mata a un vecino que se despierta los sábados a las 8:00 a.m. para revivir los mejores momentos de Ana Gabriel a todo volumen, es por el temor a la ley, al karma, al juicio final, o al sentimiento de culpa que sigue tras un asesinato. Pero como parece que nada de esto nos detiene de tratar de matarnos los unos a los otros mientras conducimos, me atrevo a adivinar que el problema aquí es que cualquier imprudencia en que nos agarren se paga con 100 pesos de soborno al Amet que te detiene (si es que te detienes). La pena es tan pobre que no nos importa pagarla.

Por lo tanto, y porque uno de mis pasatiempos preferidos es imaginarme que yo soy la que mando, propongo imponer las siguientes sanciones a las faltas que todos parecen cometer día a día:

☺ Por tocar bocina para que el de adelante se pase en rojo, o no deje a otro conductor entrar: un pescozón y 1,000 pesos de multa.
☺ Por acelerar para impedir que otro carro que ha puesto la señal direccional cambie de carril: 5,000 pesos de multa, un batazo sobre el bonete, y un radio de carro que sólo toca a Laura Pausini, Ricardo Arjona y John Secada .
☺ Por parquearse sobre la línea amarilla, o sobre las aceras: 10,000 pesos de multa y dos gomas pinchadas.
☺ Por romper fila y crear un carril extra obstaculizando de esa forma el paso de la gente a la cual le correspondía dicho carril: 35,000 pesos de multa y una hora de “tiempo fuera” en la que ni el conductor ni el carro pueden moverse.
☺ Por pasarse en mamei (es decir amarillo casi rojo) o rojo: 2 días de cárcel, 100,000 pesos de multa y la cancelación de la licencia por tres meses.

Sanciones similares pueden aplicarse para las guaguas y motoristas en los elevados; las personas que se parquean sobre las líneas blancas de los peatones; las que deciden que las calles son de dos vías cuando son se una; las que irrespetan los semáforos porque “no viene nadie”; y las que andan con musicones que retumban los oídos (y hacen vibrar los vidrios de los carros) de otros conductores. Yo creo que cuando las multas duelan y las sanciones humillen (como batazos y pescozones y “tiempos fuera”) la forma de conducir de esta ciudad mejorará.


La caricatura es de slate.com

lunes, abril 23, 2007

Que pasó con mis canales!


Carta abierta a los proveedores de Cable dominicanos
que juegan con nuestros canales.

Estimados proveedores del servicio de cable de la provincia de Santo Domingo:

El jueves pasado dieron nuevos episodios de Grey’s Anatomy y Ugly Betty y no tenía ABC. Ahora lo tengo, pero está en horario de la costa oeste (¡3 horas más tarde!). Hoy lunes, regresó Heroes, y aún no tengo NBC; y el otro día me quitaron CBS y CW también. Esto, entiendo yo, califica como abuso de poder.

Yo no sé el resto de los adictos al cable, pero yo, subscribo a su servicio exclusivamente para ver los programas que ofrecen los networks (aquellos canales que para los gringos son gratis, es decir CBS, NBC, ABC y CW, entre otros que nunca han formado parte de su oferta). No me interesan mucho las películas que ofrecen; no tengo niños en casa adeptos a los muñequitos; no veo noticias por Tv (para eso se inventó el Internet) y no me gustan los deportes. Yo tengo cable para ver a Verónica Mars, Heroes, Ugly Betty, Grey’s Anatomy, Brothers and Sisters, The New Adventures of Old Christine, Law and Order y el eventual e ineludible CSI. Y ese promedio de mis dos horas diarias de series equivale a mi terapia. Yo no fumo, bebo poco y no consumo narcóticos: mi escape es la televisión, así que cuando me quitan mis networks, me quitan mi escape.

Una vez, hace mucho, escuché el argumento de que usted, señor proveedor de cable, no vendía programación, sino el servicio de cable. Por si acaso este es el argumento a que aun se agarra, le ofrezco la siguiente analogía, para que me digan si realmente se puede ofertar el uno sin el otro: Imagínense que usted se inscribe en clase de yoga para botar el stress. Imagine que los primeros dos meses son fabulosos, relajantes, rejuvenecedores… Y un buen día llega a su clase, con sólo su manta en la mano y sus pies descalzos y encuentra que su instructor ha decidido cambiar en contenido del servicio que provee. Ahora, en vez de yoga, le ofrece kickboxing, o belly dancing o clases de salsa. Puede ser entretenido igual que el yoga, puede hacerte sudar igual que el yoga y puede relajarte igual que el yoga, pero no es lo que quieres y no es el servicio que contrataste. Tú quieres yoga. En esencia, eso es lo que ustedes nos hacen cuando nos cambian los networks: nos quitan nuestro equivalente al yoga, nos cambian la oferta y en fin nos engañan.

Así que les pido cordialmente (aunque sinceramente algo desesperada) que reconsideren su práctica de quitar y cambiar los canales sin previo aviso y que por favor, por el amor de Dios, nos dejen nuestros networks tranquilos. Si no puede hacerlo por H o por R, y si tienen que sacarlos de su oferta entonces le pido que se sinceren y lo diga para que adictos a las series gringas como yo podamos buscar nuestra dosis necesaria de drama y comedia en el Internet.

Atentamente,

Yo.

P.D. Espero que aquellos que sienten como yo pongan sus comentarios aquí, denle forward para que otros lo lean y firmen, para ver si alguien en las compañías proveedoras de cable se apiada de nosotros y nos deja nuestros canales favoritos, quietos.

P.D.D. Esta entrada fue publicada simultáneamente en mi blog de Uepa. Comenten allá también y únanse a la protesta.

jueves, febrero 08, 2007

Extrañando a la prensa

Quizás porque fue mi amor por las letras lo que me atrajo del periodismo, cuando yo entré a la escuela de Comunicación Social tenía la idea de que me estaba formando por ser más una versión femenina García Márquez que una versión femenina de Pulitzer. Dicho en términos más simples: yo no sabía en lo que me estaba metiendo.

No sabría decir en qué momento me entusiasmé por el periodismo. No creo que hubo un sólo profesor, ni un evento, ni una clase en específico que me hiciese entender que el periodismo es un servicio social al cual uno debe comprometerse sólo si entiende los sacrificios que tendrá que hacer; pero creo que para el final de mi primer año de estudio de comunicación social, yo ya quería ser periodista.

Desde ese primer año hasta ahora, han pasado muchos más. Incluso pasó el momento en el cual dejé de hacer las funciones de periodista, para empezar a trabajar de “referencista” (un término anglosajón para bibliotecaria) y más recientemente de relacionadora pública (de hecho mi titulo es más chulo de ahí, pero mis funciones son esas). Desde entonces, mi vida ha sido mucho más tranquila, mi bolsillo mucho más feliz y tiempo más libre, pero todavía me hacen mucha falta los medios. A pesar de haberme “salido” hace casi cuatro años, no puedo evitar sentir que le estoy faltando a la promesa que hice cuando, todavía estudiante, me comprometí con el periodismo.

La situación de los medios dominicanos –sobre la cual me niego a disertar en este espacio—no me incentiva a dejar mi trabajo para regresar a la redacción. En especial, porque no me es claro el tipo de futuro que podría tener si tomase esa decisión, pero me siento como la mujer que deja al esposo que pega cuernos, pero que lo sigue queriendo; llena de nostalgia. No puedo evitar imaginarme en el ruido de la sala de redacción, ni soñarme con esos momentos en que tu nombre firmaba un artículo controversial de primera plana, haciendo que todos los sacrificios, los días de trabajo de 16 horas y los malabares que una tuvo que hacer para conseguir la información valiesen la pena.


Estoy, en el presente, en un periodo de transición. Entiendo que mi trabajo, por bueno y bien remunerado que sea, debe ser temporal, y que tendré que encontrar un punto intermedio entre la vida en la prensa y la que llevo hoy, en la que pueda recuperar un poco de ese espíritu de servicio social que cargaba cuando era periodista en ejercicio, y con ello un poco del sentimiento de realización que a menudo me evade.

Voy pa’ ‘lla señores. Les cuento cuando llegue.

jueves, noviembre 16, 2006

Otro lamento


Quizás porque yo creía que era de naturaleza más pasional, pensaba que daba para ser una de las personas capaces de sentarse en el piso del lobby del Congreso, encadenada a un muro, en protesta por alguna ley que a mi parecer haría un daño irremediable a la sociedad. Yo creía – no recuerdo bien cuando, pero sé que lo creía– que yo sería una defensora de los más necesitados.

Los que me conocen, saben que no lo he sido; al menos no al nivel de encadenarme a muros del Congreso. Yo soy de las que vocifero abiertamente mis ideologías y protestas, sin filtro y de forma desmedida; y si me siento muy inspirada puede escriba una carta a algún periódico, o que haga comentarios como éste en mi blog, pero hasta ahí es que llega mi vena reaccionaria. Hoy tengo más conciencia que nunca de mí naturaleza conformista, la misma que tanto critico del resto de mis compatriotas.

El despertar viene a raíz de una noticia que leí esta misma mañana en The Village Voice (el mismo tema en español en NarcoNews). Un periodista de 36 años de edad, Brad Will murió el pasado 27 de octubre, por un balazo en el estómago, mientras cubría huelgas en Oxaca, México.

Brad Will, según se describe en la noticia de The Village Voice, nació de una familia opulenta en Chicago, pero por algún motivo dedicó su vida a protestas, manifestaciones y periodismo independiente sobre temas tales como la globalización, la corrupción y el medio ambiente. Me parece ser (y advierto que sólo lo conozco hoy y a partir de lo que se escribió en estos temas) que Brad tuvo una vida llena de pasión y que se levantaba todas las mañanas con un propósito. Él quería mejorar el mundo, lo que al parecer no le parecía esa labor titánica e inalcanzable. Yo me atrevo a apostar que él sentía que estaba contribuyendo y que su trabajo hacía una diferencia.

Brad no fue Gandhi, Mandela, Rosa Parks, Martin Luther King, ni Rigoberta Menchú Tum, pero al igual que ellos fue una persona dedicada a su causa, a su ideología y a mejorar la vida de los demás.

Mi madre, en su eterna sabiduría, dice que si una puede mejorar la vida de una sola persona, entonces ya ha hecho algo importante. Yo estoy de acuerdo con ella, pero no puedo evitar sentir que a veces uno por uno es insuficiente. Pienso que una debe ser más comprometida y más pasional, pero sobre todo, menos egocéntrica. Una debe pensar en la gente, esa masa anónima, que no tuvo las mismas oportunidades que tuvimos nosotros, de partir de una familia con amor, educación y libre de precariedades, y debe buscar la forma de mejorar el punto de partida de algunas de las personas que la componen. Una debe ver los rostros de la masa, no las cifras (esas estadísticas que a mi tanto me encantan).

Me avergüenza confesar que yo todavía (sólo siete años menor que Brad) estoy tratando de mejorar mi propia vida. Me digo que cuando alcance la meta del mes, podré ser una miembra más significativa de mi sociedad y contribuir mejor a la misma. Pero al mismo tiempo pienso que me estoy mintiendo para que la conciencia me deje dormir, y que yo soy igual que la mayoría: egocéntrica, cobarde y materialista.

Así que lo escribo aquí, para que me avergüence aún más; a ver si la vergüenza me hace levantarme de la cama, dejar de ver tanta televisión, comprar menos revistas e invertir mi tiempo y dinero en cosas mucho más importantes.

POST DATA: La familia de Brad ha iniciado una página de Internet para honrarlo, pueden dejar sus mensajes de pésame en www.bradwill.org. La foto que incluyo en este post proviene del album al que enlazan en esa misma página.

viernes, octubre 20, 2006

Ayuda para sobreponerme de la vergueza

Quizás porque mi madre y padre quisieron inculcarnos humildad, yo me creo muy humilde. Me creo que trato a la gente igual, sin importar su nivel económico, me creo muy enterada de la situación de mi país y me creo muy justa y concienzuda. En cuanto a mi trato social (no tipo prensa social, sino más bien, con la sociedad) me creo casi sin defectos, siendo mi inmodestia al respecto el más grande de los defectos que aún permanecen.

Sobra decir que me creo demasiado. Siempre, a la corta o la larga, llega algo que nos humilla y hace reconocer que nosotros de justos, concienzudos y socio-económicamente sensibles tenemos muy poco. Ese momento me lo trajo la página de Internet del Banco Mundial en la tarde de hoy.

Yo estaba, a pesar de ser pasadas las 12 del medio día del viernes, trabajando. Buscada indicadores de los “retos” al desarrollo de República Dominicana. Así fue que encontré el Reporte Sobre la Pobreza en República Dominicana que publica el Banco Mundial. Este reporte refleja datos correspondientes al 2004, los más recientes disponibles para esta fuente, pero por su nivel de complicación, datos que muy difícilmente han mejorado en los pasados dos (cruzo los dedos de que no estamos peor). Yo no quiero hablar de tal o cual gobierno, y prometo (cual tirana tipo Gran Hermano) censurar todos los comentarios que hagan referencia al presidente que fue o es, porque creo que esa mentalidad de culpar al resto es lo que no tiene como estamos: al borde de un precipicio.

La pobreza, económica y espiritual, nos está carcomiendo como pueblo. Aquí los datos sobre los que me sostengo (lo que sigue son citas textuales del resumen del Banco Mundial:

⌐ Un millón y medio de dominicanos cayeron en la pobreza como resultado de la crisis financiera de 2003-2004 y 700,000 de ellos se vieron forzados a reducir su consumo de productos alimenticios básicos por debajo de los niveles mínimos de subsistencia.

⌐ Hacia fines del 2004, 42 de cada cien dominicanos eran pobres y de éstos 16 se encontraban viviendo en situación de pobreza extrema.

⌐ Un hogar promedio dominicano conectado a la red de energía eléctrica y de agua por tubería recibe diez veces menos electricidad al año que un hogar latinoamericano típico y a lo sumo, el equivalente a tres días del servicio de agua a la semana.

⌐ Uno de cada tres jóvenes entre 18 y 25 años no completa la escuela primaria y un tercio de los que terminan, no acaban la secundaria. Un niño dominicano pobre, aún si logra terminar el bachillerato, habrá tenido que permanecer en la escuela 3 años y medio más de lo necesario.

⌐ La desigualdad en el ingreso se ha mantenido similar durante los últimos 7 años, al promedio para América Latina y el Caribe (la región más desigual del mundo). En el 2004, las familias de clase media alta y alta concentraban el 56 por ciento del ingreso nacional, mientras que las familias de clase baja recibían sólo el 4 por ciento.


Lo que busco son ideas. Ayuda para sobreponerme de la verguenza de no estar haciendo nada. Reunamos sugerencias de qué podemos (realístamente y desde ya) hacer para contribuir a que este descenso de calidad de vida se detenga y para encaminarnos hacia la recuperación.

Pasen el mensaje a quienes quieran. Mientras más ideas, mejor.

viernes, octubre 13, 2006

Waiting On The World To Change


Quizas porque mi república está viciada de rasgos orwelianos;

porque no cesan las conversaciones cargadas de la palabra "G";

por lo bien escondidas que se encuentran las oportunidades;

por las frustraciones con nuestros propios deseos;

por el talento que creemos que debemos tener y no sabemos sacar a relucir;

porque nadie tiene/todos tienen superpoderes; porque la gente se mata una a otra;

porque los estudiantes no estudian, los trabajadores no trabajan y los gobiernos no gobiernan;

porque la paz sigue pareciendo utópica; porque no se ha iventado un sistema de traspaso de chicos, nalgas, cabello o rasgos personales que tenemos en exceso y que a otros le faltan;

porque algunos estamos solos;

porque hay que pedir visa;

porque sigue el analfabetismo, el hambre y la ignorancia;

porque hay censura de libros, expresión y pensamiento;

por que para que yo llegue a ser rica otros tienen que permanecer pobres;

porque no se hayan las vacunas contra el cancer, el sida, y los desastres naturales;

porque no dejamos a los demás ser;

porque le tenemos miedo a la gente diferente;

porque los dominicanos creemos que Haití es otro continente;

porque se pierden las esperanzas;

porque la gente se sigue rindiendo;

porque el petróleo está jodiendo al mundo;

porque seguimos apegados a dioses falsos;

porque asesinos nos privaron de John Lennon y de Selena;

porque hay niñ@s que no reciben amor;

porque persisten las violaciones a los derechos humanos;

porque se agotan los recursos naturales;

porque no me cabe todo lo que tuviese que decir...

yo también estoy esperando que el mundo cambie.

lunes, agosto 21, 2006

Cual pica pollo

En el Listin Diario, hubo una periodista que quizo confirmar mi post pasado. Por si están muuuuuy aburridos, y les interesa ella escribe "Luz García, Anabell Alberto, Selinée Méndez, Tania Báez, Pamela Sued y Yolanda Martínez pueden asegurar atributos de sus cuerpos". El reportaje se encuentra aquí.

martes, agosto 15, 2006

Una nueva generación de divas de Tv



Quizás porque soy más adepta a los canales del cable y no sigo un programa local desde que cancelaron el Show de Luisito y Anthony, me perdí casi por completo la época en que las mega divas reinaron la televisión dominicana.

De no haber sido por los chismes que me llegaron en los cafés, los breves que leí en algún periódico, o los novios famosos que se les atribuyen, yo quizá no supiese diferenciar entre Luz García y Georgina Duluc. De hecho, aún de ellas (que creo que son las más famosas) sé muy poco y lo que sé no tiene que ver con sus habilidades de animadoras de televisión.

A pesar de lo poco atractiva que me parece la televisión local, el hecho de que en estos meses de verano no estén pasando episodios nuevos de mis series favoritas, y que no haya nada que ver en los 80 y tantos canales por los que pago una mensualidad cuantiosa, me he visto obligada a pausar en programas locales y a formar juicios apresurados de su contenido. Como consecuencia, he llegado a la conclusión de que estamos viviendo la era de una nueva generación de divas.

Las divas a las que me refiero no son ni Jatnna, ni Nuria, ni Zoila, ni Tania, ni Ivonne, ni Marianela, ni ninguna de esas veteranas que se han formado (académica o empíricamente) para la televisión. Aquellas que me llaman la atención y que, a mi parecer, son las que sobresalen en los programas dominicanos de hoy son divas sin nombre, y parecería, sin cara, cuyo talento exclusivo es tongonear las caderas al sonido de merengues, bachatas, regaetones, o fusiones de todos estos ritmos.

A juzgar por estos programas, las divas no valen mucho por sí solas, y por lo mismo, se presentan en pares o grupos, bailando en desharmoniosa coordinación escasamente vestidas con trajes idénticos de spandex.

A pesar de que los intentos que he hecho por borrar sus imágenes de mi memoria; si pienso en ellas recuerdo mejor sus traseros que sus caras, ya que las cámaras parecen haber sido programadas para enfocarlos sólo a ellos, como si hiciesen un close up al rostro de Amelia Vega vistiendo su corona. Las nuevas divas son, cuales piezas de ofertas de Victorina, muslos y pechugas, que se exhiben por pedazos. (Una tendencia que lamentablemente también se aprecia en los anuncios de televisión, de periódicos y afiches expuestos en las calles para que transeúntes de todo género y edad puedan apreciar).

Estas divas son las versiones nacionales de las modelos que salen en los videos de los rockeros, de la época de White Snake y Poison, de los de raperos tipo LL Cool J, y de Daddy Yankee y sus colegas. Son las aspirantes a conejitas de Playboy, las Corporets de hoy (con aún menos ropa y talento que las originales), cuya sentencia a la pobreza mental y mediocridad parece haber sido dictada años antes de que sus cuerpos se terminasen de desarrollar; un destino que ellas resignadas y sonrientes asumen y cumplen.

Los accidentes topográficos de sus cuerpos (llámense chichos, estrias, celulitis, o arrugas) son evidencias de que las divas de hoy muestran figuras más naturales que la de Georgina; sea por decisión personal, por falta de presupuesto o por las preferencias del público espectador. Igualmente, son más criollas que Luz, ya que su piel es más tostada, su pelo más resistente y sus ojos más oscuros (al menos que hayan sido "mejorados" con lentes de contactos de color). Sin embargo, su naturalidad no las hace ejemplos dignas de un anuncio de Dove, ya que estas virtudes quedan anuladas por la cara de desvergüenza y satisfacción con la cual se exhiben, se baten y se prestan para ser templos corporales del morbo, sin rostro y sin voz.

Créanme que no soy puritana; no me opongo a los escotes, ni a las minifaldas; y defiendo el derecho de toda mujer de vestir como le plazca y dedicarse a lo que le sus talentos e intereses le conduzcan. Pero entiéndanme si digo que me da más que pena, pavor, el saber que aún existen mujeres que se conforman con ser culos, y muslos, y senos por la mísera recompensa de unos pocos miles de pesos de salario, la ínfima notoriedad de salir en un programa de segundo o tercer nivel, y la remota posibilidad de que un Sammy Sosa o un Toño Rosario visite el programa y quede prendido de ellas.

Llámenme ilusa, pero yo aún sueño con el día en que no haya una mujer dispuesta a ser reducida al cuerpo en bikini que sale en el video de un regetonero. Quiero que las mujeres que se expongan al lente de la cámara y al escrutinio social que viene de salir en televisión sean cuerpo, cara, mente y espíritu, y busquen oportunidades de mostrarse en todo su esplendor y complejidad. Quiero eso para ellas, porque mi anatomía me descalifica para ser yo la que ocupe ese puesto... o en su defecto quiero que empiecen a poner hombres atractivos a bailar salsa, mambo o electrónica en calzoncillos y se equilibre, al menos en este aspecto, la balanza de los sexos.

jueves, mayo 04, 2006

Un día de libertad (que, por cierto, ya pasó)

Quizá porque tú no eres periodista, no sabías que ayer (3 de mayo) se conmemoró el día mundial de la libertad de prensa. Y de haberlo sabido, seamos sinceros ¿te hubiese importado? Puede que no, y yo, quien sí soy periodista (al menos de profesión) y a quien sí le importa, tendría que entenderte porque al fin y al cabo este tema es tan efímero, tan insustancial, como el de las muchas libertades que tendríamos en Utopía.

No hay libertad de prensa (a que eso sí que lo sabías) así que en vez de celebrarla la conmemoramos. Y ese no es un problema exclusivo de Santo Domingo, ni de República Dominicana, ni del Caribe, ni de América… es un problema de todo el mundo. A mayor o menor grado se oprime la prensa, sea por presión política, por amenazas de muerte, por acoso sexual, por dinero, por exclusión o por cualquier otro método. Oprimir la prensa es tan común como el reciclar papel periódico para secar los regueros de Bobby el perro, o secar las puertas de vidrio.

Quizá el problema es justamente que el día se conmemore. Yo, que soy pro-instituciones y celebraciones, entiendo porqué se hace. Se quiere levantar conciencia. ¿Pero en realidad se logra? Este día no llega a la estatura del recién celebrado día de las secretarias, que trae consigo almuerzos, regalos y flores. Ni es tan importante como el de las madres, que implica meses de preparativos y miles de miles de pesos en anuncios publicitarios y compras masivas. (¿Pueden imaginar, un especial de mitad de precio en Tarrazo en conmemoración del 3 de mayo?).

¿No sería preferible que todos los días, o todos los meses, se recuerden que falta mucho camino por andar para asegurar ésta y otras libertades humanas, tales como el derecho de los niños a salud, educación y un hogar seguro; o de las mujeres a decidir cuándo y como tener, o no tener, hijos; o de todas las personas, de todas las razas y orientaciones sexuales, de hacer familia con sus parejas, de forma legal y sin ser objeto de abusos; o de elegir su religión y vivir bajo sus propios códigos morales?

Si reflexionas sobre todas las ausencias de libertades, de seguro te parecerá poco importante libertad de prensa, si total, ahora todos los bloggeros podemos hacer periodismo, y no hay nadie en el mundo que pueda regularnos o censurarnos. Además, la cara de la prensa ha cambiado, y hoy se parece más a una cadena de hipermercados o marca de jeans que a un “defensor del pueblo”. Quizá no te importa la libertad de prensa, porque lo ves como darle más poder a CNN, al Wall Street Journal, o a sus versiones locales.

Pero la verdad es que hubo un tiempo en que la prensa sí importó y sí tenía fuerza. La prensa estadounidense, por ejemplo, tumbó a un presidente (véase la película All the President’s Man) y acabó una guerra (véase The Pentagon Papers)… En nuestro país, no hay ejemplos tan trascendentales, pero los hay no menos importante, ya que de no ser por los medios quizá el fraude de Baninter se hubiese quedado en rumor, o nunca nos hubiésemos enterado de que Andy y Georgina son pareja. Así que nosotros también tenemos nuestros triunfos.

Quizá si apoyamos el avance y la libertad de nuestros medios tendremos un cuarto poder –en el buen sentido de la palabra— que represente al pueblo.

Si mi dolor te ablanda el corazón, te invito a ver el slideshow que preparó Internews en conmemoración de este día de tan poca relevancia: www.internews.org/wpfd/2006.

Postdata: otro día que olvidaron fue el 5 de abril, día de los periodistas. ¿Dónde están mis regalos?

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